
En las fotos se pueden ver prostitutas yendo "por libre", pues en España se suprimieron los burdeles controlados sanitariamente allá por el año 56, más o menos. Y también una curiosa instantánea del escalón de piedra de una casa del barrio chino de Barcelona, donde solían esperar las prostitutas a los clientes, y que han dejado marcadas las huellas de sus zapatos en el suelo. ¡Horas de espera para eso...!
Sobre la parabra "burdel", en el Pirineo catalán y aragonés se encuentra con facilidad la palabra "borda", significando cabaña o casa situada en las afueras de una población, aunque algunos restaurantes, pretendidamente típicos, se ha apoderado del vocablo para dar un aire rústico a su negocio, como ha sucedido en castellano con las palabras "venta", "ventorro" o "mesón", hasta el punto que un cliente de un mesón o de una venta no sabe, por el nombre, si se trata de un fonducho o de un restaurante de cuatro tenedores.
En la Edad Media, muchas de estas cabañas situadas en las afueras eran usadas por las prostitutas para su negocio y la borda pasó a ser, en la expresión de "ir a la borda", sinónimo de ir de putas.
En catalán "Borda" pasó a ser "bordell", como en italiano "bordello", o el francés bordel o en castellano burdel. En Mallorca, para indicar que algo está hecho un lío o muy desordenado o hecho un desastre, dicen: ¡Quin bordell!.
Y así, de este modo, una simple cabaña en las afueras de un pueblo o ciudad, pasó a ser sinónimo de casa de prostitución.
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