"La autora, una psiquiatra brasileña, escribe desde una perspectiva Bíblica sobre la homosexualidad. La Dra. Carvalho ofrece ayuda después de que el homosexual admite su pecado, lo confiesa a Dios y se arrepiente. La ayuda se presenta en forma de sugerencias en cuanto a los «frutos dignos de arrepentimiento» (Lc. 3:8), es decir cómo aconsejar y ayudar al que desee abandonar el pecado por completo y aceptar su rol como hombre o mujer, según el caso, al entender que esta actitud de vida no es bien vista a los ojos de Dios."
Ahí queda eso.
pieles no
Pieles NO
martes, 29 de septiembre de 2009
Adán y Eva ¿o Tarzán y Jane?

En la WWW se encuentra de todo, desde luego. Es una maravilla, y, sin yo buscarlos, me he encontrado con unos encantadores dibujitos ilustrativos de la Biblia, y me han dado ganas de comentarlos para mis supongo siempre piadosos seguidores.
Aquí podemos ver a Adán y Eva en el Paraíso con su primer retoño, que es Caín, claro. Pues tiene cara de buen nene, y nada deja entrever la mala milk y la envidia que tendrá de mayor hacia su todavía nonato hermano,Abel. Pero a lo mejor es un error, y la estampita que he encontrado es de Tarzán y su compañera con Boy, también su primer retoño, pero éste sin hermano al que asesinar.
Abel contando ovejitas
El timo de las lentejas

En esta otra imagen podemos ver a Esaú empeñado en comerse las lentejas de Jacob, sin preocuparse para nada de que su primogenitura esté en juego. Jacob, para hacer valer su plato de cuchara, le pone mala cara, porque después encima su hermano se cabreará con él. ¡No dirás que no te avisé!, podrá decir Jacob.
Ahora es tiempo de setas
El onanismo

Nunca he entendido por qué, será que nadie ha leído la Biblia, cosa que yo hice de pequeña (soy así de pedante, qué le voy a hacer)pero todo el mundo cree que el onanismo es la masturbación. Y nada más lejos de la realidad. Puede leerse en el libro del Génesis la historia de Onán. Entre las doce tribus que fueron el origen del pueblo judío,cada una de ellas liderada por uno de los hijos de Jacob, existía una ley llamada del "levirato", y que tenía castaña. Decía que si un hombre casado moría sin descendencia, su hermano menor tenía que casarse con su viuda y tener hijos con ella, que serían considerados a todos los efectos como hijos del muerto, y para nada del hermano que tenía que hacer este servicio. Esto es lo que le pasó a Onán, cosa que le cabreó sobremanera, y lo que hacía al follar con su cuñada viuda era practicar la marcha atrás, derramándose en el suelo. El Yahvé de la Biblia, que estaba en todo y no se perdía ripio y menos en estas cosas, castigó duramente a Onán. Este es el verdadero "pecado" de onanismo, y no otra cosa.
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