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Pieles NO

lunes, 4 de febrero de 2019

Vídeo interesante


Yo  digo que si en algún lugar se encuentra al diablo, ese sitio ha sido siempre y es el Vaticano

domingo, 3 de febrero de 2019

Serrat canta los poemas de Miguel Hernández


La menstruación en la época victoriana


Miguel Hernández, el hombre y el poeta

Miguel Hernández

(Orihuela, 1910 - Alicante, 1942) Poeta español. Adscrito a la Generación del 27, Miguel Hernández destacó por la hondura y autenticidad de sus versos, reflejo de su compromiso social y político. Nacido en el seno de una familia humilde y criado en el ambiente campesino de Orihuela, de niño fue pastor de cabras y no tuvo acceso más que a estudios muy elementales, por lo que su formación fue autodidacta.

Miguel Hernández a los 23 años
Su interés por la literatura lo llevó a profundizar en la obra de algunos clásicos, como Garcilaso de la Vega, Luis de Góngora o Calderón de la Barca, que posteriormente tuvieron una marcada influencia en sus versos (especialmente en los de su etapa juvenil) y en sus primeras tentativas teatrales. También conoció la producción de autores como Rubén Darío o Antonio Machado. Participó en las tertulias literarias locales organizadas por su amigo Ramón Sijé, encuentros en los que se relacionó con la que luego fue su esposa e inspiradora de muchos de sus poemas, Josefina Manresa.
Con veinticuatro años viajó a Madrid y conoció a Vicente Aleixandre y a Pablo Neruda; con este último fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. Las ideas marxistas del poeta chileno tuvieron una gran influencia sobre el joven Miguel, que se alejó del catolicismo e inició la evolución ideológica que lo conduciría a tomar posiciones de compromiso beligerante durante la Guerra Civil Española (1936-1939).
Con el triunfo del Frente Popular colaboró con otros intelectuales en las Misiones Pedagógicas, movimiento de carácter social y cultural; tras el estallido de la Guerra Civil (julio de 1936), se alistó como voluntario en el ejército republicano. Durante la contienda contrajo matrimonio con Josefina Manresa, publicó diversos poemas en las revistas El Mono Azul, Hora de España y Nueva Cultura, y dio numerosos recitales en el frente. El fallecimiento de su primer hijo (1938) y el nacimiento del segundo (1939) se añadieron como motivo inspirador de su obra poética.

Con Josefina Manresa (Jaén, 1937)
Terminada la guerra regresó a Orihuela, donde fue detenido. Condenado a muerte, se le conmutó luego la pena por la de cadena perpetua. Después de pasar por varias prisiones, murió en el penal de Alicante víctima de un proceso tuberculoso; de esta forma se truncó una de las trayectorias más prometedoras de las letras españolas del siglo XX.
La poesía de Miguel Hernández
Aunque cronológicamente el autor debería pertenecer a la llamada promoción del 35, de la que formaron parte poetas como Luis Rosales o Leopoldo Panero, el estilo de su obra y su relación con los representantes de la Generación del 27 hacen que se le considere el miembro más joven de esta última o el "genial epígono del grupo", en palabras de Dámaso Alonso. Su trayectoria como escritor dio comienzo con algunas colaboraciones en la revista de tendencia católica El Gallo Crisis, dirigida por Ramón Sijé.
Su primer volumen de versos, Perito en lunas (1934), está formado por 42 octavas reales en las que los objetos cotidianos y humildes son descritos con un hermetismo formal en el que trasluce claramente el magisterio gongorino. Sin embargo, en otros poemas de la misma época se intuye una mayor soltura verbal y el inicio de su compromiso con la causa de los desheredados.

En un homenaje a Ramón Sijé (Orihuela, 1936)
En 1934, después de dar a conocer en la revista Cruz y Raya el auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras, de carácter calderoniano, comenzó la que a la postre fue considerada su obra maestra y de madurez, El rayo que no cesa (1936), que inicialmente pensaba titular El silbo vulnerado. La vida, la muerte y el amor (éste como hilo conductor del poemario) son los ejes centrales de un libro compuesto mayoritariamente por sonetos y deslumbrante en su conjunto, aunque destaca la elegía dedicada a la muerte de Ramón Sijé, escrita en tercetos encadenados y considerada una de las más importantes de la lírica española de todos los tiempos.
Durante la Guerra Civil cultivó la llamada poesía de guerra: su fe republicana se plasmó en una serie de poemas reunidos en Viento del pueblo (1937), que incluyó la "Canción del esposo soldado", dirigida a su mujer, y otras creaciones famosas, como "El niño yuntero". Pertenecen también a este período el poemario El hombre acecha (1939), que manifiesta su visión trágica de la contienda fratricida, y diversos textos dramáticos que se publicaron con el título Teatro en la guerra(1937).
Mientras se hallaba en la cárcel escribió Cancionero y romancero de ausencias(1938-1941), donde hizo uso de formas tradicionales de la poesía popular castellana para expresar en un estilo conciso y sencillo su hondo pesar por la separación de su mujer y sus hijos y la angustia que le producían los efectos devastadores de la guerra.

Poema de Miguel Hernández

JORNALEROS.
Jornaleros que habéis cobrado en plomo
sufrimientos, trabajos y dineros.
Cuerpos de sometido y alto lomo:
jornaleros.
Españoles que España habéis ganado
labrándola entre lluvias y entre soles.
Rabadanes del hambre y el arado:
españoles.
Esta España que, nunca satisfecha
de malograr la flor de la cizaña,
de una cosecha pasa a otra cosecha:
esta España.
Poderoso homenaje a las encinas,
homenaje del toro y el coloso,
homenaje de páramos y minas
poderoso.
Esta España que habéis amamantado
con sudores y empujes de montaña,
codician los que nunca han cultivado
esta España.
¿Dejaremos llevar cobardemente
riquezas que han forjado nuestros remos?
¿Campos que ha humedecido nuestra frente
dejaremos?
Adelanta, español, una tormenta
de martillos y hoces: ruge y canta.
Tu porvenir, tu orgullo, tu herramienta
adelanta.
Los verdugos, ejemplo de tiranos,
Hitler y Mussolini labran yugos.
Sumid en un retrete de gusanos
los verdugos.
Ellos, ellos nos traen una cadena
de cárceles, miserias y atropellos.
¿Quién España destruye y desordena?
¡Ellos! ¡Ellos!
Fuera, fuera, ladrones de naciones,
guardianes de la cúpula banquera,
cluecas del capital y sus doblones:
¡fuera, fuera!
Arrojados seréis como basura
de todas partes y de todos lados.
No habrá para vosotros sepultura,
arrojados.
La saliva será vuestra mortaja,
vuestro final la bota vengativa,
y sólo os dará sombra, paz y caja
la saliva.
Jornaleros: España, loma a loma,
es de gañanes, pobres y braceros.
¡No permitáis que el rico se la coma,
jornaleros!
Miguel Hernández

¡Qué grande era Miguel Hernández! Junto con Lorca, para mí dos de los mejores poetas del siglo XX . 

sábado, 2 de febrero de 2019

San Bernardo de Clairvaux (de Claraval para los españoles) y la clericalla


Este señor, que enseguida por su vestimenta se aprecia que es un monje (cisterciense) fue canonizado en 1174 (alta Edad  Media). Es de los pocos santos que se lo merece, pues era honrado, cosa que se aprecia poco en curas,frailes y monjas.
Era borgoñón, reformador de la vida religiosa católica.

Monasterio cisterciense en Florida (EEUU)
Claustro cisterciense

La Iglesia católica ha sido siempre un pozo de podredumbre, y San Bernardo lo sabía. Decía que el obligar a curas y frailes a ser castos era tarea imposible , y que era mucho mejor que se casasen que no que se dedicasen a encular niños, violar novicias y otras muchas peculiaridades del clero de todos los tiempos.
Por supuesto, nadie le hizo caso.
En el Concilio de Elvira se proclamó  la castidad obligatoria del clero.


Defunció: 20 d’agost de 1153, Abadia de Claravall
Nom complet: Bernard of Clairvaux
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ORGANIZACION DE LA REGLA DEL TEMPLE
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En el año 1099, los cruzados recuperaron Jerusalén y los lugares santos de Palestina. Los peregrinos eran atacados y robados en los caminos. Algunos caballeros decidieron prolongar su voto y dedicar su vida a la defensa de los peregrinos. En 1127, Hugo de Payens solicitó al papa Honorio II el reconocimiento de su organización.
Recibieron el apoyo del abad Bernardo, sobrino de uno de los nueve Caballeros fundadores y a la postre quinto Gran Maestre de la Orden, André de Montbard. Así, se reunió un concilio en Troyes para regular su organización.​
En el concilio, solicitaron a Bernardo que redactase su regla, que fue sometida a debate y fue aprobada con algunas modificaciones.​ La regla del Temple fue pues una regla cisterciense, pues contiene grandes analogías con la misma. No podía ser de otra forma, ya que el abad era su inspirador. Era típica de las sociedades medievales, con estructuras jerarquizadas, poderes totalitarios, regula la elección de los que mandan y estructura las asambleas para asistirlos y, en su caso, controlarlos.​ Después de esta primera redacción, hubo una segunda debida a Esteban de Chartres, Patriarca de Jerusalén, denominada «regla latina» y cuyo texto se ha mantenido hasta nuestros días.​
Bernardo escribió en 1130, el Elogio de la nueva milicia templaria, que asoció los lugares de la vida de Jesús con infinidad de citas bíblicas. Intentó equiparar la nueva milicia a una milicia divina,
Pero los caballeros templarios, con el tiempo, demostraron ser unos bárbaros, asolando aldeas, secuestrando doncellas y practicando la homosexualidad, que entonces -y hasta ahora- pecado nefando era.
Pero como la historia de tales caballeros tan poco caballerosos merece otro post,dejando con sus hazañas , tamañitos a los almogávares -que además, horror- eran catalanes,(los almogávares) pues con el tiempo dejaré en estas virtuales páginas la historia de los Caballeros del Temple, cuyos jefes fueron asados en hogueras en una isla del Sena (París) por orden de Philippe le Bel.
Pero será otro día.
Si encontráis que estas paridas históricas mías son un rollo, por favor, decídmelo y me moderaré.
Yo `publico todos los comentarios, excepto algunos hechos con mala leche extrema.

viernes, 1 de febrero de 2019

Carta a mi padre muerto




Voy a empezar con una frase cursi: Papá, cuando miro las estrellas pienso en tí.
Cuando era pequeña subíamos a la azotea de la casa y desde allí se podía ver el poderoso cielo, las estrellas y la Vía Láctea, Júpiter, Marte, Sirio la más brillante, la estrella Polar, siempre señalando el Norte, fija desde antes de la eternidad.(*)
 Entonces en la ciudad de Palma no habia polución atmosférica, apenas coches y  se veía el cielo en todo su esplendor.
Tú me enseñaste a reconocer las principales constelaciones, las fases de la luna...Me diste una educación de boy scout, vaya. Me enseñaste a orientarme por el sol y las estrellas, lo que debía hacer si me caía al mar desde un barco... Como se llevaba un timón sin desviarse de la ruta.
Y a nadar. También me enseñaste a conocer por sus nombres los árboles del campo, las matas y los animales. Supongo que muchas de estas cosas las aprendiste en los tres años que duró la guerra de España, cuando hiciste vida campestre  a la fuerza...Me enseñaste que cuando un reactor hace una estela en el cielo quiere decir inestabilidad en las capas altas...tú eras también aviador, como Saint Exupéry.
 Y también me enseñaste -cosa que nunca comprenderé, pero que me lo pasé muy bien haciéndolo- a disparar con pistola, fusil y metralleta. Tal vez pensó que algun día lo necesitaria... Pero sus pistolas las tenía en casa, encerradas con llave en un cajón. Aunque él sabía que nunca las tocaria, "las pistolas las carga el diablo" decía siempre. Esta manera de actuar es la normal, no como la del padre del rey emérito, que dejaba jugar a sus hijos con pistolas, y así pasó lo que pasó..
Me enseñaste también lo que significaban las diferentes clases de nubes, y las fases de la luna.....
  Me hiciste amar la Naturaleza, y ahora que los polos se derriten, los lobos,  los tigres, las jirafas,los elefantes....casi todos los animales salvajes se extinguen, cazados a golpe de talonario por los ricos de este mundo, que Dios los maldiga...el mar y la tierra violados por los humanos, esos a los que tanto odiaba Mowgli...
Cuando ya lo podía entender me regalaste el libro que marcó mi vida, "El Libro de la Selva", de Rudyard Kipling. Que nada tiene que ver con esa patochada de Walt Disney. Yo ya amaba a los animales y los bosques y ese libro acentuó mi amor por ellos y el temor y el recelo hacia la "manada de los hombres" la cual tanto preocupaba y repelía a los animales salvajes... Me parece que Kipling era algo misántropo; al menos eso me lo contagió a mí.
Este libro lo leí tantas veces que me sabía trozos de memoria, y aún lo tengo, no el `primero, sino el segundo; yo que soy cuidadosa con los libros a aquél lo desencuaderné de tanto usarlo... Era que parecía escrito para mí.
 Papá, nadie me ha regalado un libro así, que despertase en mí el  amor por la justicia y el odio por la vulgaridad y la maldad.
Cuando desde la azotea de mi casa ,en verano y tumbada boca arriba miraba a las estrellas, no me gustaba lo que veía. Al revés que Leila, quien ve la mano de Dios en el cielo nocturno, a mi esta visión me producía un poco de angustia porque no entendía lo que hacíamos aquí abajo. Cuando bajaba la escalera para volver al piso, me sentía algo reconfortada después de esa visión, que no es para ojos humanos.
Me convertí al Islam hace ya mucho tiempo. Mi madre ya había muerto y mi padre vivía en mi casa con nosotros y nuestros gatos.
Un día de verano- me acuerdo muy bien, hacía un calor espantoso- le dije, a las cuatro de la tarde, nada menos:
-Papá, me voy a la mezquita a hacerme musulmana.
Mi padre conmigo ya estaba curado de espantos y me contestó, mientras leía una novela de evasiones, en inglés (eran sus favoritas):
-Ah, muy bien.
 Y fui y me convertí.
Amina me tomó el juramento:
-"A shaddu Allah inch Allah ua a shaddu Muhamed Rajul Allah"
O sea, "Doy testimonio de que no hay más que un Dios y que Mohamed es el hombre de Dios"
Y ya era musulmana.
Todo esto viene porque Leila tiene la fe del carbonero, y yo no. Ella se extasia ante el Universo y yo no. A mí me asusta. Y pienso si mi padre , algo de él, su alma...estará aún en alguna parte.
Papá , no me dejes.
Mi madre estaba muy celosa porque decía que yo quería más a mi padre que a ella.
Y era verdad.
Cuando miro al cielo me parece que soy menos que una mota de polvo, que un granito de polen.
Como dijo el filósofo: "Sólo soy un junco que dobla el viento, pero soy un junco que piensa."
Ay. Eso es lo malo.

Manada de lobos

Tigrito con papá

Donde duerme el tigre. Eso, dice el Corán. solo Dios lo sabe

(*) La Estrella Polar, o Estrella del Norte, cambia un poco de posición cada 26.000 años.