La mandrágora, en la antigüedad, era la planta de las brujas. Supongo que por su inquietante raíz, que tenía la forma de un ser humano, o por sus propiedades, se usaba para toda clase de hechizos, encantamientos y trabajos brujeriles.
Daba tanto miedo que no se atrevía a coger con la mano, sino que se ataba la planta con una cuerda al rabo de un perro u otro animal, para que así la persona no tuviera que "matarla"
También se usaba para tratar la infertilidad, para encontrar tesoros escondidos o para volver invisible a la bruja de turno o al cliente que así lo necesitase.
Jaja j me da risa el pensar que algún cliente pagase un pastón a una bruja para volverse invisible y luego ya se creyese invisible y se metiese en un lío espantoso...























