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Pieles NO

sábado, 19 de diciembre de 2015

El pacifismo a ultranza

            A raíz del ataque con puñetazo contundente recibido en campaña electoral por el Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, se ha desatado una ola de pacifismo en todos los medios y para todos los casos.
            Yo no estoy de acuerdo con el pacifismo a ultranza. Es propio de los pobres borregos, y así les va, dejándose degollar mansamente. A veces la violencia es necesaria.
            En el caso de Rajoy me parece mal; en campaña los únicos ataques permitidos son los verbales.  Pero hay casos en que es necesaria la violencia. Sin violencia no hubieran podido llevarse a cabo revoluciones tan necesarias para el pueblo como la francesa, la rusa, la mejicana o la cubana. La española, desgraciadamente, fracasó.
           Cuando existe un tirano, el deber de la izquierda es derribarlo. Y si el tirano es de izquierdas, entonces, a sus seguidores ... si despiertan.
            Y cuando entran en tu casa, y violan y asesinan a tu familia, el pacifismo es pura y total cobardía. O si entran en tu tierra a sangre y fuego.
            O si te pegan una castaña, lo normal y natural es responder. Así se les quitan las ganas de repetir. Y si no, se queda uno mucho más descansado.
            Por eso, los pacifismos a ultranza me parecen una tontería. El mismo Jesús, aunque dijo aquello de poner la otra mejilla, cuando fue hora de combatir porque iban a detenerle,  bien dijo a sus apóstoles que fueran a comprar armas. (si no me creen, lean los Evangelios), aunque luego rectificó. Pero a la hora de la verdad...   la verdad, es que el pacifismo no me va.



 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Un opositor pega una castaña al Presidente del Gobierno en campaña, el pepero Rajoy


Y es que Rajoy no gana para sustos. El jefe de la oposición, hace un par de días, en un debate preelectoral, le dio también un directo diciéndole que "no era una persona decente", por haber apoyado a corruptos de su partido -cosa que es cierta-, y ahora esto. A mí dar porrazos verbales me parece bien, pero esto ya me parece una mala pasada. No es democrático.
Pero este tipo de cosas entra en su sueldo...


domingo, 13 de diciembre de 2015

El ocaso de las humanidades

El Partenón o templo de las vírgenes (de parthenos, virgen). Atenas. Grecia

Actualmente en España se están revisando los planes de estudios, que, aunque nunca han sido una maravilla, al menos conservaban el estudio de las Humanidades, como griego, latin , Filosofía, Historia, Historia del Arte, etc. Ahora parece que la tendencia es suprimir todo esto (el latin y el griego ya lo están).
A mí me parece un disparate, porque van a crear unas generaciones de chic@s aún más analfabetos que los de ahora, si cabe.
Lo hacen argumentando que los Humanidades son inútiles, y que hay que enseñar cosas prácticas.
No son inútiles, a mí me han servido, por ejemplo, en mis viajes, para entender inscripciones en templos y monumentos, y es un placer poderlo hacer. Además siempre me han gustado los idiomas extraños. Hasta una vez, en el colegio, para comunicarme con una amiga en el otro extremo de la clase, inventé un alfabeto que me quedó precioso, era  a modo de jeroglíficos ideados por mí. Así, cuando la teresiana de turno los interceptaba , se quedaba a cuadros.

Me parece una lástima que los alumnos de ahora se pierdan esta base cultural tan importante. Se van muriendo las cabezas privilegiadas de este desgraciado país que es España, y no hay nadie que las reemplace. ¡Qué pena!

Foro romano (Roma)

El erecteón (Atenas)


El arco de Bará. Tarraco (Tarragona).  España, y todo el Mediterráneo, de norte a sur y de oeste a este, está lleno de preciosos restos romanos, como los de estas fotos.
 
Teatro romano, de Pollentia, Mallorca. Esta antigua ciudad romana fue muy próspera durante el tiempo en que la isla formó parte del Imperio. Ahora se llama Pollensa y es una ciudad moderna.
 

Ruinas de la ciudad de Itálica (Sevilla). Impresionantes al natural
Arriba y abajo, el precioso acueducto de Segovia, España, Castilla la Vieja. Funcionaba para llevar agua hasta hace pocos decenios. Está construido piedra a piedra, sin argamasa ni ningún elemento que sirva de  "pegamento" 
Acueducto de Segovia
Ruinas de Itálica, Sevilla. Esta ciudad del sur de España tuvo mucha importancia en la España romana, pues era el principio de la Vía de la Plata

 

domingo, 6 de diciembre de 2015

Monumentos megalíticos en Baleares


Las Baleares son , aparte del turismo de playas y juergas, un lugar estupendo e interesante para los aficionados a la arqueología, y para turistas en general, ya que poseen, -sobre todo Menorca- monumentos megalíticos  muy interesantes.(3.000 A.C.) Se ve como vivían los antiquísimos mallorquines, o más tarde, los honderos baleares que pelearon al lado de los romanos contra los cartagineses, en las llamadas guerras púnicas.


Poblado taláyótico de Cabocorb Vell. Mallorca

Cabocorb. Aquí se pueden ver las pequeñas habitaciones o casas de entonces, en un pueblecito megalítico


Cabocorb Vell

Poblado talayotico de Ses Païsses. Entrada al poblado


Una casa de los primeros habitantes de Mallorca. 3.000 A.C. Aquí se ve un pilar robusto, que ha resistido al paso del tiempo, pues uno puede apoyarse y las piedras no se mueven ni un milímetro.


Talayot  del poblado de Ses Païsses

Todo lo de arriba es en Mallorca, y a partir de aquí, Menorca, la isla de las Baleares más rica en monumentos megalíticos. (esta palabra significa , de mega, grande, y litos, piedra, en griego, "piedras grandes"
"Taula" típicamente menorquina. No se sabe a ciencia cierta para qué servían. Se supone que eran para poner encima cadáveres y que las aves rapaces se los comieran

Esto es una "naveta", llamada sí por su parecido con una barca o nave al revés. Se supone que eran monumentos funerarios
 

Una "sala" de la época

Talayot o naveta rodeada de un cercado. Está hecha de "piedra viva". Esta manera de hacer "marges", que es como se llama en las islas a estos muritos, se siguen fabricando por los "murers", o artesanos que  hacen las  lindes de los campos.

Talayot reforzado de Menorca. Esa precioso ir en coche por la isla y de, pronto, te aparece uno de estos monumentos, que son bastante grandes, en cualquier recodo, camino o campo de labor.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Algo sobre heráldica

 La heráldica es un sistema de comunicación que forma parte del sistema de la emblemática y está formado por signos constituidos por armerías (escudos de armas). Estas armerías están conformadas por cuatro conjuntos de elementos): el campo (normalmente limitado por la representación de un escudo, aunque no siempre), que solo excepcionalmente posee valor distintivo; las particiones del campo, que delimitan zonas en su interior; las señales, también denominadas muebles (figuras geométricas u objetos) y los esmaltes, o colores heráldicos, que se dividen en metales (oro y plata) y colores (gules, azur, sable, sinople y púrpura). A partir del siglo XIV aparece un cuarto repertorio , el de los ornamentos exteriores al campo, que pueden situarse encima del escudo (el timbre, que tiene como formas básicas la corona y el yelmo, este último con o sin cimera), a sus lados, sosteniéndolo (soportes o tenantes, cuya distinción es irrelevante), rodeándolo (collares, cintas, cordones...) o enmarcándolo (como el caso de mantos y pabellones). ), sino combinar metal y color.


Escudos de países separatistas


Escudo alemán

Definiciones

Blasón es una palabra de origen oscuro, puede ser que venga de alguna lengua franconia de la palabra blâsjan (antorcha encendida, gloria), o más probablemente del latín blasus significando ‘arma de guerra’. “Blasonar” significa describir las armerías siguiendo las reglas de la ciencia heráldica. En un estricto sentido, el blasón es, entonces, un enunciado que puede ser oral o escrito.(Blasonar, después pasó también a definir el 'presumir'.
 Es la descripción de las armerías hecha en un lenguaje técnico, el lenguaje heráldico. El blasonamiento es la acción que consiste en describir las armerías (y por tanto de enunciar el blasón que representa). La ciencia del blasón es muy antigua, se funda menos de un siglo después que se estableciera el uso de armerías en la Edad Media. En esgrima, los blasones (amarillo, rojo, azul...) son exámenes que permiten probar un nivel de técnica adquirida, de arbitrar o de participar en ciertas competencias. Algunos son distribuidos igualmente después de una victoria. Se expresan en una pieza de tela (cuyo color cambia siguiendo el nivel) en el codo o añadida al hombro desarmado.

Arma, escudo, blasón y armerías

 
Escudo de España
Con, de arriba abajo, y de izquierda a derecha, las armas de Castilla, León, Cataluña y Navarra (cadenas). Dentro, la flor de lis, indicando que reina un rey Borbón, y, debajo la granada de la ciudad de Granada.


 
Las definiciones siguientes son precisas, aunque está lejos de reflejar su uso real. En la práctica los términos “blasón”, “armas”, “escudo” y “armerías” funcionan como sinónimos y son intercambiables, tanto en las obras comunes como en las de los estudiosos de la heráldica.

Escudo franquista de España

Escudo de Gran Bretaña, con el arpa de Irlanda , (del norte en este caso), los leones de Inglaterra y el león escocés. La leyenda es en francés, porque lo pusieron los reyes normandos.

  • Las armas son emblemas pintados en un escudo que deben poder ser descritas en la lengua del blasón, y que designan a alguien o a algo. Tienen el mismo rol que una marca, logotipo o nombre propio: son la manera heráldica de identificar, representar o evocar una persona, física o moral (casa o familia, ciudad, corporación...). Las armas son consideradas generalmente como la propiedad (intelectual) de esta persona, que es el titular.
  • El escudo es el elemento central y principal de las armerías, es el soporte privilegiado sobre el que se representan las armas. Sin embargo, diversas armas pueden ser representadas en un mismo escudo, sin necesariamente representar a una sola persona: puede ser la unión de dos armas representando un matrimonio o la superposición de numerosas armas. Un escudo representa entonces unas armas o una alianza de armas. En todos los casos, el escudo delimita gráficamente el sujeto del que habla la composición y es suficiente para identificar las armas o una alianza.
  • Las armerías (siempre en plural) son aquellas que están representadas gráficamente sobre un objeto armado (ejemplo: el escudo). Las armerías comprenden el conjunto de la panoplia formada por el escudo, que designa al sujeto, y sus eventuales ornamentos exteriores (soporte, corona, collar de orden...), que dicen algo sobre el sujeto. Algunos ornamentos exteriores (cimeras, tenantes) forman parte de las armas (y están asociadas sistemáticamente), algunos son arbitrarios o fantásticos (lambrequines, símbolos alegóricos o votivos), pero la mayor parte son la representación heráldica de títulos, de cargos o de dignidades: son atribuidos oficialmente y pueden variar según el estado del titular en un momento dado.
  • Blasonar significa describir las armerías. El blasón es el resultado de hacerlo: es la descripción (en términos heráldicos) de todo lo que es significativo en las armerías, y más específicamente en el escudo. La correspondencia entre un blasón y su representación es el eje de la heráldica: la descripción de un blasón debe permitir representar correctamente las armerías y la lectura correcta de las armerías debe conducir a un blasón que rinda cuentas sobre sus rasgos significativos. Dos representaciones (o armerías) son equivalentes si responden al mismo blasón, son por tanto las mismas armas, aunque puede haber muchas maneras equivalentes de blasonar las armas Pieza honorable disminuida, menor que el tercio del escudo, que a diferencia de la barra se coloca como la banda, de derecha a izquierda. Sobre cualquier escudo personal o el flanco cuartel de una familia, sirve como otros signos heráldicos para distinguir la rama bastarda del apellido de la legítima.
    Barra de bastardía
  • Los colores y la heráldica






    La heráldica es la "ciencia" de los símbolos que permiten representar mediante formas y colores la identidad

Escudos de provincias españolas

Este tipo de cosas gustan mucho a los nobles. Fijarse en las manos del rey Juan Carlos, que tiene los dedos como salsichas y solo se puede poner el anillo -o cavalière- en el meñique