pieles no

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Pieles NO

viernes, 28 de agosto de 2015

La guerra de las Dos Rosas





Los nobles, eligiendo sus rosas
     

La guerra de las dos rosas

                               , - 8 comentarios                                    
La Guerra de las Dos Rosas es el nombre bajo el que se engloban varias guerras civiles dinásticas que tuvieron lugar en Inglaterra entre 1455 y 1485. En ellas se enfrentaron las casas de Lancaster y York. Comenzó cuando el rey Enrique VI de Inglaterra, de los Lancaster, se enfrentó al tercer duque de York, Ricardo Plantagenet. Al parecer el rey no andaba del todo bien de la cabeza, o eso se decía, y aprovechando su debilidad militar provocada por la guerra de los Cien Años, el duque de York comenzó a reclamar el trono.

El duque de York fue derrotado en Wakefield, donde perdió su vida, pero esto no puso fin a la disputa. El heredero del duque fue nombrado rey y continuó la tarea de su padre y la guerra de las Dos Rosas enfrentó entonces a dos reyes. Ya habrá adivinado el porqué del nombre de la guerra, viendo las imágenes del post. La rosa de los Lancaster y la rosa de la casa de York. Una roja y la otra blanca. Y de ahí el nombre de la guerra, por las rosas de ambas casas. Pero no acaba aquí la cosa.

En 1483 los Lancaster buscaron el liderazgo de Enrique Tudor, conde de Richmond, que más tarde sería Enrique VII. En la batalla de Bosworh Field murió Ricardo III, líder del bando de York y esto dejó vía libre a Enrique Tudor hacia el trono, fundador de la dinastía Tudor. Al año siguiente Enrique, ya Enrique VII, se casó con la hija de Eduardo IV, Isabel de York. De esta manera se unieron las casas de York y Lancaster, y también se unieron sus rosas, como vemos en esta última imagen, rosa de los Tudor.

Libro histórico interesante


Acabo de leer este libro, de Phillippa Gregory, y me ha gustado. Es sobre la vida de una reina, madre de Isabel I de Inglaterra, a la que llamaban "La princesse blanche" porque en la guerra de las Dos Rosas, que era entre las casas Lancaster y York, la  rosa roja de los Lancaster peleaba por el trono, y la blanca, de los York, era la rosa blanca.
A esta "princesa Blanca" la llamaban así porque había tenido que contraer matrimonio con Henri, heredero de los Tudor, para que así pudiera haber paz, haciendo un matrimonio de conveniencia.. Al principio los esposos se  detestaban, pero terminaron queriéndose. Y bien está o que bien termina.
Espero que pronto la traduzcan al español.
Tampoco es para premio Nobel, pero retrata a una mujer que siempre ha sido ignorada en los libros de historia y cuya vida es amena e interesante .

miércoles, 26 de agosto de 2015

Chica honrada


Para reír



Chistes machistas y feministas

Precauciones sexuales para “jóvenes” de la tercera edad


                    

  1. Primero que nada, limpie muy bien sus anteojos y asegúrese de que su pareja realmente esté en la cama.
  2. Deje la  luz encendida, para evitar tropezarse cuando se levante al baño. Ponga "timer" en la televisión o en el radio.
  3. No olvide desnudarse.
     
  4. Verifique que su dentadura postiza tenga suficiente pegamento, no se le vaya a salir "en acción" y les moleste en las sábanas o se caiga de la cama.
     
  5. Programe  el despertador para que suene a los 5 minutos; ésto es por si se duerme como los pericos, o sea a medio palo.
     
  6. Revise su  teléfono y asegúrese de que el 911 (rescate) esté en marcación rápida. Tenga a la mano su póliza de seguro de gastos médicos o, si fue asalariado, su carnet del IHSS.

  1. Anote el  nombre de su pareja en la palma de su mano (por si se le  olvida).
     
  2. Tómese su "pastilla mágica"... si hace falta, mejor dos.
  3. Tenga algún  analgésico a su alcance por si siente algún "vahído".
  4. Haga todo  el ruido que quiera y no se preocupe por sus vecinos, pues también están medio  sordos y ni creerán lo que está haciendo.
  5. Si  consigue terminar, llame a sus conocidos o envíeles un correo electrónico ... ¡¡¡ para presumir !!!
    ahhh... y brinde con champagne, té de manzanilla o agua de valeriana, o con lo que sea de su agrado.
  6. No intente hacerlo  otra vez , de inmediato... puede ser mortal.
NOTA: Esto ha sido escrito con letras grandes para  que no tenga problemas a la hora de leerlo.
 

domingo, 23 de agosto de 2015

miércoles, 19 de agosto de 2015

Chistes graficos













Así son las cosas

  ¿Por qué no se puede confiar en las mujeres?
¿Cómo vas a confiar en alguien que sangra durante 5 días y no se muere?

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DEFINICIONES
HOMBRE: es aquel que sueña con ser tan guapo como su madre piensa que es; desea tener tanto dinero como su hijo piensa que tiene; y le gustaría tener tantas mujeres como su mujer piensa que tiene.
JEFE: es aquel que llega temprano cuando tú llegas tarde, y llega tarde cuando tú llegas temprano.
DIPLOMÁTICO: es un sujeto que piensa dos veces antes de no decir nada.
CASAMIENTO: es una tragedia en dos actos: civil y religioso.
JURADO: es un grupo escogido para decidir quien tiene el mejor abogado.
WHISKY: es el mejor amigo del hombre; es el perro embotellado.
COMISIÓN: es una reunión de personas importantes que, solas, no pueden hacer nada, pero que juntas, deciden que nada puede ser hecho.
COLEGIO: es una institución financiera que vende diplomas, en la que el alumno es el consumidor interesado en comprar, y el profesor es el tipo que quiere entorpecer las negociaciones.
STATUS: es comprar una cosa que tú no quieres, con un dinero que no tienes, para mostrar -a gente que no te gusta- una persona que tu no eres.
EFICIENCIA: es cuando el parlamento roba, y él mismo investiga y finalmente absuelve luego de demandar a los denunciantes.
DISTRAÍDO: es aquel sujeto que a la hora de dormir, besa al reloj, le da cuerda al gato y tira a la mujer por la ventana.
INDIGESTIÓN: es una creación de Dios para imponer cierta moralidad al estómago.
ABOGADO: es el sujeto que salva nuestros bienes de los enemigos, y se los queda para sí mismo.
FANTASMA: es un exhibicionista póstumo.
ANCIANO: es aquel que, cuando era joven solía tener cuatro miembros flexibles y uno rígido y que ahora tiene cuatro rígidos y uno flexible.
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26 COSAS QUE UN HOMBRE PERFECTO HARÍA
1. Sabe como hacerte Sonreír cuando estas triste.
2. Trata de Oler tu Pelo secretamente , pero tu SIEMPRE te das cuenta.
3. Te Defiende cuando lo Necesitas , pero Aun así respeta tu Independencia.
4. Te Da El Control Remoto Durante el Juego.
5. Va Por detrás de ti y Pone sus Brazos a tu alrededor.
6. Juega con tu Pelo.
7. Sus Manos Siempre Encuentran las Tuyas.
8. Es Encantador cuando el realmente quiere a veces.
9. Te Ofrece Muchos Masajes.
10. Baila contigo aunque se sienta como un Tonto.
11. NUNCA HUYE DEL AMOR.
12. Es gracioso Pero sabe cuando ser Serio.
13. Se da cuenta que esta siendo Gracioso cuando necesita ser Serio.
14. Es Paciente cuando te tomas para siempre para estar lista.
15. Reacciona tan Lindo cuando tu le pegas y en realidad duele.
16. Ríe Demasiado.
17. Planea una Cita Romántica Llena de Sorpresas que el normalmente no haría porque el sabe que significan mucho para ti.
18. Te Aprecia.
19. Ayuda a los Demás.
20. maneja 5 horas solo para verte un minuto.
21. Siempre te da un beso en la mejilla cuando lo siente aunque sus amigos lo este viendo.
22. Canta aunque no Pueda.
23. Tiene un sentido de humor Creativo.
24. Se Queda mirándote.
25. Te Llama sin ninguna razón.
26. Deja de Fumar, de beber, las drogas, porque le importas y te ama tanto que es capaz de dejarlo todo.
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ASÍ SON LOS HOMBRES
* Los Hombres que son buena gente, son feos.
* Los Hombres guapos, no son buena gente.
* Los Hombres guapos y buena gente, son gays.
* Los Hombres guapos, buena gente y heterosexuales están casados.
* Los Hombres no tan guapos pero buena gente, no tienen dinero.
* Los Hombres no tan guapos pero buena gente y con dinero, creen que sólo estamos tras su dinero.
* Los Hombres guapos y sin dinero, están tras nuestro dinero.
* Los Hombres guapos, no tan buena gente y razonablemente heterosexuales, no creen que somos lo suficientemente guapas.
* Los Hombres que creen que somos guapas, que son razonablemente buena gente y tienen dinero, son unos cobardes.
* Los Hombres que son razonablemente guapos, razonablemente buena gente y tienen algo de dinero, son tímidos y ¡nunca toman la iniciativa!
* Los hombres que nunca toman la iniciativa, pierden automáticamente el interés, cuando nosotras tomamos la iniciativa.
Y ahora, ¿quién entiende a los hombres?
* Si eres tierna con ellos, eres una cursi.
* Si no, una insensible.
* Si no te arreglas, eres una descuidada.
* Si lo haces, es para tontear con otro.
* Si no trabajas, eres una simple "ama de casa".
* Si lo haces (y ganas más que ellos), se enfadan.
* Si ellos siempre pagan, es un abuso.
* Si lo haces tú, se sienten menos.
* Si te acuestas con ellos, eres una zorra.
* Si no, no los quieres.
* Si ellos ascienden de puesto, es por sus capacidades.
* Si lo haces tú, es por que te acostaste con el jefe.
* Si ellos miran a otras, es su naturaleza.
* Si tú ves a otros, eres infiel.
* Si sales con un chico sin dinero, eres una tarada.
* Si sales con un millonario, eres una interesada.
* Si a los 30 ellos no se casan, son solteros codiciados.
* Si tú a los 30 no te has casado, ya se te pasó el arroz.
* Si estas de mal humor, eres una neurótica.
* Si ellos lo están, ¡Pobrecitos!, no los comprendes.
* Si eres fea, no te dan bola.
* Si eres guapa e inteligente, te tienen miedo.
* Si te ponen los cuernos y sigues con ellos, más estúpida no puedes ser.
* Si lo hacen y los pateas, qué poco aguante tienes.
* Si tienen una amante, es porque en casa no tienen lo que necesitan.
* Si lo tienes tu, ahhh...¡Qué puta!
* Si ellos andan con una más joven, ¡Bravo, Bravo, Bravo!
* Si tú lo haces, es que necesitas que te hagan "el favor".
* Si están intolerantes, compréndelos, tuvieron un mal día.
* Si estás intolerable, es que estás "en tus días".
* Si no los cuidas, no los mimas, no les tienes su comidita, ni su ropa limpia, ni la casa impecable, eres una inútil.
* Si cumples con todo, ¡TE DEJAN POR OTRA PORQUE ERES UNA MARUJA!
En conclusión, ¿y AÚN DICEN QUE LAS MUJERES SOMOS COMPLICADAS?

martes, 18 de agosto de 2015

Las manos juntas para rezar

Para nuestros antepasados, uno de los gestos más antiguos y reverenciales para rezar era alzar manos y brazos hacia el cielo. Con el tiempo, los brazos se replegaron y cruzaron en el pecho, colocando las dos muñecas en el corazón.Cada una de estas posturas posee una lógica intrínseca, y una intención obvia, puesto que Dios reside en el cielo y el corazón es la sede de las emociones.
La práctica, mucho más reciente , de unir las manos en forma de triángulo parece menos obvia, y un poco intrigante.


No se menciona para nada en la Biblia y no apareció en la iglesia cristiana hasta el s. IX. Posteriormente, escritores y pintores la incorporaron en escenas  que representaban épocas muy anteriores a su origen, el cual, al parecer, no tiene nada que ver con la religión o la adoración, y sí mucho con la subyugación y la servidumbre.
Los historiadores de la religión remontan este gesto al acto de atar y aunque los juncos , las cuerdas y más tarde las esposas,  siguieron cumpliendo su función de defensa de la ley y el orden , las manos unidas a simbolizan la sumisión del hombre respecto a su Creador.
Pruebas históricas contundentes explican que la unión de las manos representa un gesto corriente y ampliamente practicado mucho antes que se lo apropiara y lo formalizara la iglesia cristiana.
Antes que enarbolar una bandera blanca significara la rendición, un romano capturado  podía evitar la muerte inmediata adoptando  esta postura de las manos atadas.
Para los antiguos griegos, este gesto tenía el poder mágico de refrenar a los espíritus ocultos hasta que éstos se doblaran al dictado de un sumo sacerdote. En la Edad Media los vasallos rendían homenaje y prometían fidelidad a los señores feudales uniendo las manos.,
A partir de prácticas tan evidentes, todas ellas con una intención común, el cristianismo asumió el gesto como sumisión total del hombre a la autoridad civil .
Más tarde, muchos autores cristianos ofrecieron y alentaron un origen más piadoso y pintoresco: Las manos unidas representaban el puntiagudo campanario de una iglesia.(valiente chorrada)

 

viernes, 14 de agosto de 2015

Historia bastante boba


Cariño no me ha venido la regla...
¿Alguna vez han oído decir que cuando estás a punto de morir te pasa toda tu vida por delante? Pues no es el único momento… El otro día mi novia me dijo:
· Cariño, no me viene la regla…

Y yo les aseguro que en ese momento, todo, ¿eh?, pero el pasado y el futuro… Me vi en una ranchera con cuatro niños yendo al híper. Ya sé que estas cosas pasan… ¡Pero que me pase a mí! ¡A mí!, que cuando me decían: 






 · Paco se ha casado de penalti.

Exclamaba:

· ¡Será gilipollas! ¡Con la cantidad de cosas que hay para que no te pase esto! Sin ir más lejos la marcha atrás.

Es mi método. Ya sé que me envidian. Yo es que soy partidario de lo natural, naturópata, vamos. Soy el Carlos Sainz de la marcha atrás. Un control, una pericia, una concentración… Lo que pasa es que hace dos semanas iba yo a mi marcha… Suave, suave, haciendo la tabla del diecisiete: "Diecisiete por uno diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro…". ¡Claro!, y lo que sea antes que la eyaculación precoz!

Yo tengo una técnica infalible para esto: si veo que voy muy deprisa pienso: "Karmele, Karmele, Karmele…" Y me relajo. Y si veo que la cosa baja pienso: "Claudia Schiffer, Claudia Schiffer, Claudia Schiffer…". Y oye, ¡da gloria verme!

Bueno, como decía, iba yo a mi marcha, diecisiete por una diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro y me llevo tres… Y en el momento clave a ella le dio la tos, y claro, empezó a agitarse y me rompió el ritmo. Yo controlo, ¡pero si ella se pone a improvisar!

De todas maneras tiene que ser un retraso. Como mucho se me pudo escapar un espermatozoide, ¡dos todo lo más! ¡También sería casualidad que encontrasen el camino, con la oscuridad que tiene que haber allí!

El caso es que cuando ella te confiesa: "Todavía no me ha venido", te acojonas. Te acojonas tanto que no dices más que tonterías:

· A lo mejor te ha venido y no te has dado cuenta.

· A lo mejor tú te has vuelto imbécil y tampoco lo sabes.

En esas situaciones es cuando se demuestra que los tíos no tenemos ni idea. Nosotros confundimos el método Ogino, con el índice Nikkei:

· Oye tú estás segura de que has contado bien los días, mira que este año es bisiesto.

· Ya, en febrero, pero es que estamos en octubre.

· A lo mejor lo llevas arrastrando desde entonces.

· A ti sí que te arrastraba los huevos, que te da todo igual.

· Huy, qué borde estás. ¡Eso es que te va a venir!

Pero no le viene. Y tu vida cambia. Por la calle no ves más que embarazadas. Bueno, te cambia hasta el humor. Antes, cuando salían en televisión anuncios de compresas, hacías bromas. Ahora no. Ahora se hace un silencio en el salón, una tensión, una mal rollo… Sólo se oye:

· Tun, tun, tun, tun, tun, tun, tun… ¡¡¡ uuuu !!!…
¿A qué huelen las nubes…?

· ¿A qué huelen las nubes? ¡A Dodotis!

Estás tan nervioso que no puedes ni trabajar. La llamas cada cinco minutos:

· ¿Ya?

· ¡No! Y deja de llamar que me pones nerviosa.

Así es que te metes en Internet a buscar información. "A ver, regla punto com". Y te sale la Cofradía de la Virgen de la Regla con Rocío Jurado a la cabeza. "No, vamos a probar otra cosa… Retraso punto es". Y te sale Iberia. "Joder, cada vez vamos peor…". Y cuando desesperado pones "Penalti punto com" y te sale José María García… lo dejas. Y es que en Internet no se navega, se naufraga, porque nunca encuentras nada. Y la vuelves a llamar:

· ¿Ya?

· Que noooo, pesao.

Así es que te compras la revista "Ragazza", que has visto que viene un artículo que se llama "La regla, tu mejor amiga". "Vaya, por fin algo científico". Y lees: "El estrés y los nervios pueden retrasar la regla".
"Pues ya está, voy a tranquilizarla", te dices. Y la llamas:

· ¿Dígame?

· Ommmmm…

· ¿Quién es?

· Te pesan los párpados…

· Pero tío, ¿tú estás tonto?

· Ommmmm… Imagínate una pradera, con pajaritos… pío, pío, pío…

"¡Coño, me ha colgado! ¿Así como le va a venir la regla?… Si es que no colabora". Ya no sabes qué hacer. Cuando llega a casa y llama a la puerta antes de abrirle le dices por el telefonillo:

· Cariño, ¿ya?, cariño, ¿ya?, cariño, ¿ya?

· ¡Quieres abrirme!

Cuando entras en casa con el Predictor en la mano, ella brama:

· Como salga el circulito, te la corto… ¡Carlos Sainz!

Por cierto ¿por qué se llama Predictor el Predictor? ¡Si no predice nada! Cuando sale el circulito ella ya está embarazada! Si fuese Predictor tendría que haberme avisado antes. Yo creo que en vez de Predictor se debería llamar Terminator. ¿Y lo lento que es? En esos diez minutos te acuerdas de todos los circulitos que han marcado tu vida: los ceros de Matemáticas, las albóndigas de la mili, el Círculo de Lectores, el condón que no te pusiste… Llega un momento en que estás tan nervioso que no quieres ni verlo, y te vas al salón a intentar relajarte: "Diecisiete por uno diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro… Ommmm, pío, pío, pío… ¡Karmele, Karmele, Karmele!".

Menos! mal que no salió el circulito. Y claro, con la alegría del momento… Nos liamos, nos liamos… Pero después del susto lo hicimos con condón. Porque, según el prospecto, un condón es muy seguro, tiene un 97 por cien de fiabilidad. Así que no hay problema, cuando lleve 97 kikis me lo cambio y ya está.


 

jueves, 13 de agosto de 2015

Cosas que no se deben hacer en un restaurante




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    A todos  nos gusta salir a comer o cenar, y a todos nos disgustan las experiencias negativas cuando vamos a un restaurante. Sin embargo, a veces los propios comensales somos en alguna medida responsables del desastre, al no seguir unas mínimas normas básicas que nos ahorrarían frustraciones a nosotros y a nuestros compañeros de banquete. Hace ya meses, el bloguero estadounidense Adam Roberts reunió sus "10 cosas que estás haciendo mal en los restaurantes" en un artículo para el Huffington Post, y desde entonces he querido escribir mis recomendaciones. Éstas son las nueve cosas que yo nunca haría.

    Comerte lo que te echen

    Si algún plato tiene una falta grave, debemos tragarnos las vergüenzas y devolverlo a la cocina explicándole por qué al camarero con mucha educación. En el fondo, le estamos haciendo un favor al restaurante, que así podrá corregir el error, mejorar y a la larga ganar más dinero. Desde luego que la reclamación ha de estar acorde con el establecimiento: no se puede exigir igual en una casa de menú a 9 euros que en un restaurante gastronómico de a más de 100. Pero es precisamente en los sitios finos donde nos reprimimos más a la hora de quejarnos quizá por el miedo a pasar por ignorantes, cuando debería ser justo lo contrario.

    Pedir la carne muy hecha

    El cocinero neoyorquino Anthony Bourdain lo cuenta en sus 'Confesiones de un chef': los restaurantes destinan los peores trozos de carne a los clientes que la piden muy hecha. Es mucho más fácil de camuflar una mala pieza si se sirve requetepasada, mientras que en las carnes al punto o sangrantes el engaño es más complicado.

    Ignorar las temporadas

    Todos lo hemos hecho alguna vez, pero no existe vía más directa al fracaso que elegir un plato con ingredientes (sobre todo verduras y frutas) que no estén en temporada. ¿Ensalada de tomate en invierno? Tomarás poliespán teñido de rojo. ¿Alcachofas con jamón en verano? Serán de bote y habrán fallecido víctimas del ácido cítrico. ¿Fresas en otoño? De la Conchimbamba y a precio de oro. Si se desconoce el calendario, lo mejor es preguntar si el ingrediente principal del plato es fresco y local, o guiarse por un principio básico que casi siempre se cumple en las verduras: hojas, otoño-invierno; frutos, primavera-verano.

    Ser tiquismiquis con los ingredientes

    Cuando te pones plasta con los ingredientes de los platos -"¿puede ser sin aguacate, sin cebolla y sin comino, que no me gustan?"- no sólo estás irritando a los demás comensales al alargar las peticiones con tus dudas. Si el cocinero accede a quitarlos, es más que posible que destruyas el equilibrio que él buscaba al preparar la receta. Cuando no te gusta algo de lo que lleva un plato, mejor pedir otra cosa. Y si no te gustan muchas cosas, quédate en tu casa, pide cuentas a tus padres por no haberte enseñado a comer como Dios manda o espabila de una vez, que ya no tienes 10 años.

    Ir a fumar o al baño cuando no toca

    Las saliditas a fumar o al baño deben hacerse siempre en momentos en los que no interrumpan el ritmo de la comanda o del servicio. Si vas antes de empezar a comer, hazlo después de haber pedido para que no se retrase el proceso por tu culpa. Durante la comida es de pésima educación largarte a echar un cigarro y obligar al resto de la mesa a esperar tu vuelta para el segundo o el postre. No es una cuestión de intolerancia, sino de respeto al prójimo.

    Confundir al camarero con un amigo (o con un enemigo)

    Gracias a sus indicaciones, consejos y amabilidad, los buenos camareros logran que la experiencia de comer fuera sea mucho más placentera. Lamentablemente, son una especie profesional en peligro de extinción, puesto que muchos hosteleros piensan que no se necesita ningún tipo de talento o cualificación para desempeñar dicha tarea. En este contexto, conviene mantener una relación cordial con los que te están sirviendo -mostrarse maleducado acaba jugando en tu contra-, pero sin ceder a la presión de sus recomendaciones -pueden ir encaminadas a endilgarte cosas que deben salir de la cocina o a clavarte en la cuenta. Ten en cuenta lo que digan... pero pide lo que te apetezca.

    Pedir pescado un lunes

    En los tiempos en los que la mayoría de la gente compraba en los mercados, esto no hacía falta ni explicarlo. Pero con la implantación de los súper y su obsesión por darlo todo todos los días, se nos ha olvidado que los lunes no hay pescado fresco. Consecuencia: si ese día de la semana comes algo en un restaurante que haya salido del mar, será congelado o de hace días.

    Usar el móvil

    Poco tengo que añadir a lo dicho por la escritora Elvira Lindo en un artículo reciente. Estar con el móvil adelante y atrás durante una comida no sólo es de mala educación, sino también una soberana horterada. Además de llenar el buche, cuando comemos estamos disfrutando de un placer y comunicándonos con nuestros compañeros de mesa. Y las llamadas, los mensajitos, los whatsapp y los tweets interrumpen ambas cosas. Al 99,9% de tus comunicaciones no les pasa absolutamente nada por esperar hora y media, así que silencia tu iPhone y deja de molestar.

    No mirar la cuenta

    Algunas personas consideran una vulgaridad comprobar que la cuenta está bien; otras pasan por simple descuido. Todas ellas se arriesgan a pagar platos o bebidas que no han consumido. Los restaurantes no tratan de metértela doblada -bueno, unos pocos sí-, pero un camarero demasiado ajetreado puede cometer errores en el recuento. No se trata de ponerte a sumar como si fueras un contable o un descendiente de Mr. Scrooge: basta con asegurarte rápidamente de que la lista es correcta.

    domingo, 2 de agosto de 2015

    Modales a la hora de comer a través de los siglos

    Siglo XIII

    -Muchas personas roen un hueso y después lo depositan en el plato:Esto es una falta grave.
    -Abstente de inclinarte como un cerdo sobre el plato mientras estás comiendo, gruñendo de forma repugnante y ruidosa.
    - No escupas en medio de la mesa, como hacen los cazadores
    -Cuando te limpies la nariz o tosas, vuélvete hacia otro lado, para que no caiga nada encima de la mesa.


    Siglo XIV

    -El que se aclara la garganta cuando come y el que se suena con la servilleta son hombres de mala crianza.
    - No debes hurgarte con el cuchillo como hacen algunos; es mala costumbre.
    -Algunos comen sin haberse lavado antes. ¡Ojalá se les paralicen los dedos!



    Siglo XV

    -No devuelvas al plato lo que ya ha estado en tu boca.
    -Es de malos modales restregar la comida en la sal.

    Durante estos siglos eran muy frecuentes los consejos de cómo sonarse la nariz.. Desde luego no había pañuelos de papel,y los de tela no eran de uso corriente.  Los nobles que estaban representados en la tumba del Rey francés Philippe l'Hardi (Felipe el Atrevido) en Dijon, uno se está sonando la nariz con su casaca, y otro con los dedos desnudos.
    La costumbre de que los militares llevasen  botones en la bocamanga de la chaqueta fue ordenado por Napoleón, harto de ver lo mocos de sus oficiales y soldados . De este modo no podían limpiarse con las mangas, porque se hacían pupa.