pieles no

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Pieles NO

domingo, 28 de octubre de 2018

Los chistes más antiguos de la historia

La evolución de los chistes

Uno de los más antiguos apareció en el llamado «Papiro de Westcar», un texto egipcio escrito en tiempos de los hicsos, entre 1650 a.C. y 1540 a.C., que reúne cuentos mágicos y se guarda, desde 1866, en el Museo Egipcio de Berlín. «¿Cómo entretienes a un faraón aburrido? Haces navegar sobre el Nilo una barca cargada de mujeres jóvenes, vestidas sólo con redes de pesca, y le pides al faraón que vaya a atrapar un pescado», aseguraba irónicamente.





«El humor escatológico puede ser encontrados en las primeros chistes»

El estudio revelaba, además, que los chistes han sufrido una importante evolución con el paso de los siglos. Algunos, como es el caso del encontrado en el «Papiro de Westcar», emplearon la fórmula de pregunta/respuesta, mientras que otros se inventaron mediante acertijos o proverbios ingeniosos. Según explicó su autor, Paul McDonald, todas comparten una disposición a abordar tabúes y presentan una tendencia a la rebeldía, como demuestra la referencia al faraón.
«Los juegos de palabras modernos, las bromas de chicas de la ciudad de Essex y el humor escatológico pueden ser encontrados en las primeros chistes identificados en esta investigación», añadía MacDonald, también el profesor de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Wolverhampton, sobre un estudio en el que también se incluía la broma británica más antigua, fechada en el siglo X: «¿Qué cuelga del muslo de un hombre y quiere meterse en un agujero en el que a menudo se introduce? Respuesta: una llave».
Muchos de estos chistes de la Edad Media tendían a la obscenidad y solían ser contados susurrándose al oído para que no se malinterpretaran, ni generaran ningún escándalo. De ahí su nombre, «chiste», que procede del verbo «chistar», que significa hablar en voz baja. Una historia muy clandestina para una buena costumbre que, con el tiempo, se convirtió en una profesión respetada.






sábado, 27 de octubre de 2018

Foto de la esposa de Mohamed bin Salman , Sara

Esta es Sara, la esposa oficial y prima de Mohamed ben Salman



Tiene una cara de `pinta que no puede con ella. Pero es atractivo


Curiosidades del idioma castellano


Descubre grandes curiosidades del Español

Aquí siempre estamos: que si el inglés esto, que si el francés aquello, ahora que si un poco de alemán… Pero tenemos a nuestro idioma muy olvidado y eso, pues no puede ser la verdad.
Por eso hoy hemos decidido hablar un poquito más de nuestra lengua y contaros curiosidades del español,porque nunca está de más; que a veces nos pasamos de listos con los conocimientos sobre otro idioma, mientras no seguimos alimentando el conocimiento del nuestro propio (vaya regañina os he soltado, eh? es que la gripe está haciendo estragos, y hay falta de sueño).
Pero bueno, no vamos a enrollarnos más y pasemos a descubrir que misterios nos esconde este idioma tan loable, lo hable quien lo hable (como bien dice Luis Piedrahita).
  1. La única palabra que contiene cinco erres es: ferrocarrilero.
  2. Las palabras ecuatorianos y aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden. A esto se le llama anagrama.
  3. Mil es el único número que no tiene ni O ni E.
  4. El Español, es idioma oficial en países de los 5 continentes. ¡Qué ahí es nada! Podemos presumir que en cada continente, en al menos un país, se habla español. En Europa es bien sencillo saber qué país lo abandera. Pero en África es oficial en dos países, Marruecos y Guinea Ecuatorial. En la zona de Asia, tenemos a Filipinas. Y si nos trasladamos a Oceanía, podremos hablar español en la Isla de Pascua.
  5. Nuestro idioma tiene aproximadamente unas 300.000 palabras o conceptos diferentes. Aunque en la RAE solo recogen 88.000
  6. Un español, usa de media unas 300 palabras. Una persona culta, aumenta la cantidad de palabras, llegando a las 500 diarias. Un periodista o escritor, puede llegar a utilizar 3000.
  7. El español se lleva la medalla de oro al idioma más rápido de hablar. Y es que se miden según el número de sílabas que se pueden llegar a decir en un segundo por un hablante medio.
  8. Miguel de Cervantes llegó a utilizar entorno a unas 8000 palabras diferentes en su obra.
  9. En los años 974-978 (aún se discute sobre la fecha exacta), un monje del Monasterio de San Justo y San Pastor en La Rozuela (León), fue el autor del primer texto escrito en español. La curiosidad del texto es que no se trataba del escribano del Monasterio, que contase la vida de los monjes, sino que hizo “una lista de gastos de la cocina”, por decirlo de alguna forma resumida. El texto fue denominado Nodicia de Kesos, y es que ahí enumeraba, cómo se habían ido gastando los quesos de aquel monasterio.
  10. El vocablo cinco tiene a su vez cinco letras, coincidencia que no se registra en ningún otro número.
  11. En aristocráticos, cada letra aparece dos veces.
  12. En nuestra historia, es bien sabido que convivimos diferentes religiones y lenguas. Por ello, en la época de los moriscos, a los que hablaban castellano por aquella época, se les llamaba también “Cristianos”, para diferenciar los hablantes de lenguas árabes de la castellana.
  13. La palabra oía tiene tres sílabas en tres letras.
  14. En 1994, se decidió que la letras CH y LL, ya no eran bienvenidas en nuestro alfabeto. Así que pasaron a la historia, aunque más de uno de la época de la EGB (y nuestros mayores), aún las siguen recordando a la hora de deletrear.
  15. El vocablo reconocer se lee lo mismo de izquierda a derecha que viceversa.
  16. Las palabras más largas sin letras repetidas son Calumbrientos (13), Centrifugados (13) y Vislumbrándote (14).
  17. Pero en cambio la palabra más larga recogida por la RAE es Electroencefalografista, esta palabra contiene 23 letras.
  18. La única palabra que contiene dos veces cada una de las cinco vocales es guineoecuatorial.
  19. En el término centrifugados todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
  20. Hay cuatro palabras que tienen cuatro consonantes seguidas, Transplantar, substraer, abstraer, abstracto.
  21. El término estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético: stuv.
  22. Algunas de las palabras más raras que contiene el castellano son: amover, barbián, jipiar, orate, vagido… ¿alguien sabe sus significados sin preguntarle a San Google?
  23. Cada vez que decimos la palabra ojalá, en realidad estamos invocando a Alá. Y es que la palabra ojalá, ha derivado de la expresión “lawsha’aAllah”.
  24. Casi más de 4000 palabras nos vienen heredadas por el tiempo de dominación árabe, eso representa un 8% de nuestro vocabulario actual.
  25. El término “Noche Toledana”, no deja de ser sorprendente cuál es la historia que hay detrás. Se remonta al año 812, cuando gobernaba en Toledo un cruel joven que respondía al nombre de Jusuf-ben-Amru. El motín del pueblo provocó que este fuese decapitado, pero su padre, Amru, se vengó ampliamente haciendo lo propio con las cabezas de los nobles de la ciudad, que habían sido invitados a un banquete por el guerrero. (No sé porqué, pero me ha venido a la cabeza Juego de Tronos…)
  26. Tenemos una palabra que podemos pronunciar, pero no escribir ¿curioso, eh? Es el singular del imperativo ‘salirse’, que, si lo escribiésemos (‘salle’), leeríamos [sá.lle], y no [sal.le], debido al dígrafo ‘ll’.
Cervantes



jueves, 25 de octubre de 2018

Palabras bonitas que se pierden

Aquí pongo algunas palabras que los jóvenes no saben que existen, pues esta generación ha sido la más analfabestia que ha habido, por la negligencia del Gobierno o el recorte de las Humanidades. He oído muchas veces decir que estudiar latín y griego era inútil, pero no es así. Da una gran satisfacción poder leer lápidas o escritos en estos dos idiomas, y conocer enseguida qué palabras descienden de ellos . Me parece que quieren eliminar también la filosofía. Porque ahora se piensa que estudiar Humanidades es una pérdida de tiempo, y que mejor dedicarlo a las nuevas tecnologías, que son muy divertidas pero crean una estúpida adiccion. Es increíble ver por ejemplo amigos alrededor de la mesa de un restaurante, todos callados pero dale que dale a los putos móviles. Son muy útiles pero los jóvenes se vuelven tontos con ellos.
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Palabras bonitas del castellano que se pierden, y que los jóvenes, o no las oído nunca, o no saben su significado. Mi preferida es "Petricor", palabra medieval que significa el olor de la lluvia al caer sobre un suelo de piedra.












domingo, 21 de octubre de 2018

Stephen Hawking, el Universo,Dios y otras cosas

Este lo sabe todo, pero no se ha enterado.









Stephen Hawking, cuando comprendió cómo funcionaba el Universo, dejó de creer en Dios. 
El Universo está muy bien"construído", todo está en armonía, los cuerpos celestes (casi) nunca chocan entre ellos. Todo se produce con un orden permanente. Vamos, que todo funciona como un reloj suizo. Entonces Hawking dejó de creer en Dios porque vio que todo se produce con un orden perfecto.
Yo, ni quito ni pongo. Solo pienso que los sabios como Hawking, que está a la altura -o rebasa- a Einstein, llegan a los límites del conocimiento humano. 
Pero hay algo , que tal vez sea una chorrada, que se les escapa. Es ese fogonazo de luz limpia que a veces se mete en nuestro cerebro (?) - los místicos saben mucho de eso. (Leed a San Juan de la Cruz, que tiene momentos fabulosos) y esa luz hace que en un momento lo veamos todo con claridad, el orden del Universo, la cercanía de Dios, la gran felicidad, y, por qué no decirlo, el tan traído y llevado,  amor de Dios. 
Los físicos y médicos en general dicen que son cosas producidas por nuestra mente, no lo sé, pero , como dicen los andaluces, "¡Qué sabe nadie..!."
Esto, que no tiene explicación, pienso desde mi modestia que a Hawking y a otros se les escapa, nunca lo han conocido.
También se llama a esta figura "agarrarse a un clavo ardiendo"
Casi todos mis amigos son ateos. Todos dicen lo mismo, que cuando se entierra a un cuerpo sin vida y éste se va deteriorando sin remisión, allí no queda nada.
Y es verdad, en las tumbas no hay más que porquerías. Nunca comprenderé a esta gente que el Día de Difuntos va a dejar sobre una sepultura flores, como si su difunto se diera cuenta. Hay países mediterráneos en que incluso la familia trae comida y organiza un banquete sobre la losa sepulcral, creyendo que eso encanta a su muerto.
Todo este ceremonial, de la comida a las flores, no puede ser más pagano. Pero si ellos lo pasan bien...




Hawking hizo dos profecías, para mí angustiosas, sobre el futuro de nuestro planeta azul, que cada vez se vuelve más color marrón (de mierda), y sobre el terrible día en que el hombre se dé cuenta que con la tecnología puede fabricar clones de personas, alterar el ADN, hacer robots que serán seres de carne y hueso ,seres inmortales etc. Esto abre un sinfín de posibilidades , unas más horribles que otras, que el ser humano probará, una tras otra, hasta que la raza nuestra desaparezca del planeta azul. Porque el ser humano podrá ser racional, que a veces lo dudo, pero en estas cosas parece que piensa con el culo (con perdón). Lo que se puede hacer, por muy terrible sea, lo termina haciendo. 
La otra profecía ya se está cumpliendo. El hombre (y la mujer...sorry.) están acabando por sus porquerías y las industrias contaminantes, con nuestro planeta. Y eso de buscar asilo en Marte no puede ser más ridiculo.
 Esta posibilidad ya se está cumpliendo, y no tiene marcha atrás. Eso al menos pensaba Hawking. Nunca pensé que llegaría a ver esto, yo pensaba que sucedería dentro de 200 años, más o menos, pero jamás que yo sería testigo es ello.Pobre juventud, que no se da cuenta de lo que se le viene encima.
Yo soy afortunada, porque he podido vivir la mía en un planeta precioso y limpio,pero cuando veo tanta porquería y que mi planeta azul va cambiando de color siento mucha pena, una pena real. Espero morirme antes de que la cosa empeore y no ver el gran espanto.
Y por suerte no tengo hijos.



7 cosas que no hay que contar a los demás según la sabiduría oriental


 1. Lo primero que no es necesario difundir son tus planes para el futuro. Evita hablar de ellos hasta que estos no se cumplan. Ninguna de nuestras ocurrencias son ideales, es más, tienen una gran cantidad de debilidades, por lo cual es muy fácil golpearlas y destruirlas todas.
 2. En segundo lugar, no debes compartir el misterio de tu caridad. Un buen acto es algo extraordinario en este mundo, y justo por eso debes guardarlo como tu tesoro más valioso. No te alabes por tus buenas obras. Este tipo de actitud puede conducir rápidamente a la arrogancia, y esta no es la mejor característica que puedes tener. ¿De acuerdo?
 3. En tercer lugar, no hay que demostrarle a todo el mundo tu austeridad. No comentes de un lado a otro tus limitaciones en tu alimentación, sueño, relaciones sexuales, etc. La austeridad física trae beneficios, solo si está en armonía con tu parte emocional.

 4. En cuarto lugar, es necesario callar sobre tu valentía y heroísmo. Todos nosotros nos enfrentamos a diferentes tipos de pruebas cada día. Unos reciben pruebas externas y otros internas. Las pruebas externas se ven, y por ser vistas, la gente recibe recompensas, pero nadie se da cuenta de la superación de las pruebas internas, por eso por ellas no se recibe ninguna recompensa.
 5. En quinto lugar, no vale la pena divulgar tu conocimiento espiritual. Es solamente tuyo y no hay por qué compartirlo con nadie. Revélalo a otros solo en caso de que sea realmente necesario, no solo para ti, sino también para los demás.
 6. En sexto lugar, y en especial, lo que no debes compartir con otros son tus conflictos de hogar y vida familiar. Recuerda, mientras menos hables de los problemas de tu familia, más fuerte y estable será. Las discusiones son para deshacerte de la energía negativa que se ha acumulado en el proceso de diálogo. Mientras más hables de tus problemas más creerás en ellos.
 7. En séptimo lugar, de lo que no vale la pena hablar es de palabras feas que escuchaste de alguien durante tu jornada. Te puedes manchar las botas en la calle, como también puedes manchar tu conciencia. La persona que al llegar a casa cuenta todo lo tonto que ha escuchado por la calle, no se diferencia de la persona que llega a casa y no se quita los zapatos.
Fuente: María Rita Scirica

miércoles, 17 de octubre de 2018

Moribundo malvado (caso real)



Un señor estaba a punto de morir, rodeado de su familia: Mujer, hijos, suegra...
Saliendo de su letargo, abre los ojos y le dice a su esposa (con la que no se llevaba bien)
-María, dile a Antoñita (la hija de los vecinos) que soy su padre y que la quiero mucho.
Seguidamente, la espichó. 
Todo el mundo se quedó estupefacto. La mujer la que más, pues tenían muy buena relación con los vecinos. 
Pero la revelación del moribundo mala milk fue haciendo su camino. El supuesto padre de Antoñita discutía de mala manera con su mujer.  El vecino no podía soportar tener que asumir que la niña  no era su hija, y acabaron divorciandose tumultuosamente.
La venganza del muerto había sido un éxito. La viuda quedó desolada al darse cuenta de que su marido la había engañado durante años.
¿No era un genio maquiavélico el enfermito?

domingo, 14 de octubre de 2018

Por fin se ha hecho justicia

Monseñor Oscar Romero
El Papa Francisco acaba de hacer santo al Obispo Romero de El Salvador, asesinado de un balazo por los militares mientras decía misa.
Tenía la "mala costumbre" de poner verdes a los militares que oprimian al pueblo salvadoreño, y lo decía en público, alto y claro. La gente le quería muchísimo porque siempre estaba de la parte de los pobres. Ahora que es santo el entusiasmo es general. Le llaman "San Romero".


sábado, 13 de octubre de 2018

Los tacos en España y en el mundo


 
M A G A Z I N E 
203  Domingo 17 de agosto de 2003
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LENGUAJE | INSULTOS “AUTONÓMICOS”
¡Qué bien sienta soltar un taco!

En Andalucía son de una riqueza barroca. En esta comunidad se han registrado decenas de vocablos para decir “tonto”. En el País Vasco prefieren insultar en castellano y en Aragón la blasfemia es muy abundante, pero sin tocar a la Virgen del Pilar. Cada región confiere a la palabrota su variedad e idiosincrasia particular. En este breve diccionario autonómico se recorre la España de los tacos, donde se dan la mano el rencor, la envidia y la imaginación.

 
 
 
 
 
 
 
 
por Antonio Lucas, ilustraciones de Idígoras y Pachi

Alfonso XII fue explícito en su felicitación al capitán Silvestre cuando el desembarco de Alhucemas: “Olé tus cojones”. Era la expresión de júbilo del monarca. Un taco servía para concretar la satisfacción del rey. Cualquier sensación (júbilo, pesar, indignación...) tiene su correspondencia en una palabrota, en lo que llaman los cursis “una expresión malsonante”. El español está minado de ellas. Es uno de los idiomas europeos más imaginativos a la hora de construir sus particulares interjecciones.

No son más de 15 o 20 los tacos que habitualmente entran en una conversación. Generalmente, todos ellos son palabras que mantienen un sentido sonámbulo, pues dependiendo del contexto asumen un significado o el contrario: joder y ¡joderrrr!; coño y ¡cooooño! Por ejemplo. Eso sí, pueden ser considerados como esas orillas del español que menos han evolucionado en los últimos siglos. “Son siempre los mismos y se ha innovado muy poco en este terreno. Su función es desacralizar de algún modo aquello que está prohibido o se nos presenta como tal”, comenta el sociólogo Amando de Miguel.

En el repertorio del español, rico e imaginativo en el uso de las periferias del lenguaje, no hay demasiados palabros de este tipo. Otra cosa son las posibilidades que ofrecen de forma y grado a partir de las derivaciones de la misma raíz (bien sean diminutivas o aumentativas). Del prefijo gili puede salir desde gilipollas hasta gilitonto (que es un querer y no poder para cursis). La variedad lingüística de España, su cóctel de tradiciones y la idiosincrasia de las 52 provincias que la conforman han hecho de los tacos un territorio alado donde estos se han convertido en muletillas permanentes dentro de cualquier conversación de carácter informal.

Y por esa misma disparidad territorial (los manidos hechos diferenciales) su uso y el del insulto (que es otra pestaña de las expresiones malsonantes) adquieren personalidad propia según dónde se digan, dónde se oigan.

“El campo de los insultos es más rico y más abierto. Van desde la insinuación al aspecto más bestia. Y se pueden enriquecer, cosa que no sucede con los tacos, que pertenecen a un territorio de la lengua que está muy fosilizado. No es lo mismo decir ‘cojones’ que ‘testículos’. Obviamente no cumplen igual misión. La palabrota no tiene destinatario, es algo más neutro, mientras que el insulto siempre va a alguien o algo”, comenta el filólogo José Antonio Millán, que ha estudiado sus posibilidades en numerosas publicaciones y en su excelente página web, convenientemente actualizada, paraíso de la exégesis del improperio en distintos ámbitos: www.jamillan.com.

Escritores, filólogos y sociólogos conocen, de modo más científico, el papel que este tipo de elementos lingüísticos juegan dentro del español. Camilo José Cela era un maestro en la esgrima de lo malsonante. Su elegancia abrupta sobrevuela buena parte de su obra, dándole brío a su escritura, humanizándola, incluso. Ahí queda una de sus joyas literarias, Izas, rabizas y calipoterras, sobre la efervescencia vital de los burdeles. Pero hay más: Francisco Umbral ha hecho de esto una de las esquinas de su honda y agilísima prosa, esencialmente en el texto periodístico. En un artículo publicado en El Mundo en 1995 dejó escrito: “La difamación y el insulto son artes mayores de la literatura y la oratoria, que nuestros políticos en ningún caso dominan, apelando entonces a su vulgaridad natural. Les vemos ahora como son, y no sólo por la cazadora. Informar no quieren, porque eso sería mostrar el viejo naipe con muescas, e insultar no saben”.

El Diccionario del insulto (Editorial Península), compilado por Juan de Dios Luque, Antonio Pamies y Francisco José Manjón, reúne 5.000 entradas, muchas de ellas extraídas de los escritores citados, pero también de otros tantos autores y periodistas como Raúl del Pozo, que cuenta con un destacado número de acepciones atribuidas. Desde Quevedo, Cervantes, Lope de Vega y Góngora hasta Baroja, Galdós y Valle-Inclán, la elegancia de la descalificación se ha convertido en una joya de nuestro acervo cultural. Según los coordinadores del diccionario, estas palabras “tienen un valor catártico y una función social muy saludables, y el uso lamentable que en ocasiones pueda resultarnos indignante no debe hacernos perder de vista que el insulto es, ante todo, un antídoto contra el engaño, un retrato de nuestra forma de ser y de nuestra historia”.

Tanto el taco como el insulto se podrían dividir en tres familias: los que se refieren a blasfemias, los de acepción sexual y los de contenido escatológico. “Estos son los más comunes en todas las culturas. Lo sucio está identificado con lo prohibido, y eso invita a desarrollarlo”, explica De Miguel. Cada uno de estos encuentra, según las distintas Comunidades Autónomas, sus propios usos y derivaciones. Madrid es quizá el lugar donde converge la gran mayoría, por el dispar tejido social que le da vida. Asimismo, el aumento de la inmigración introduce numerosas expresiones que se van adaptando con timidez pero sin pausa al hablar de la calle, sobre todo entre la población joven en colegios e institutos. Existe, no obstante, un casticismo en penumbra que aún, tímidamente, conserva el pulso. “Enteco”, dicen aún los viejos del foro para referirse a un tipo enfermizo; y “bujendi”, para señalar a un homosexual; y “burdión”, por un proxeneta; y “lupa”, si se habla de una chica de burdel; y “entruchón” para denunciar a un estafador.



INSULTAR EN CHELI. Pero mientras esto se pierde lentamente, aparecen nuevas maneras con el cheli como bandera. Están cifradas en una asimilación de la jerga mezclada con las acepciones más comunes de lo malsonante: “Vaya mierda de queli” (vaya mierda de casa), y en este plan. Los rasgos sociológicos, en tal caso, no sirven de indicativo a la hora de realizar divisiones en la utilización de estos recursos lingüísticos. Así lo cree Amando de Miguel: “Ésta no es una cuestión de clases sociales. No se debe hacer tal división. El taco es una expresión de situaciones coloquiales. Y se da tanto en clases bajas como en altas. Aunque éstas, por sus compromisos formales, lo evitan. Parece broma, pero es así”.

En Madrid, como sucede en Andalucía, hay expresiones ofensivas que adquieren una extraña capacidad de convertirse en piropo. Es probable oír entre dos personas la expresión “hijo de puta” como un elogio, y así sucesivamente. Sin embargo, existe una excepción que en cualquier rincón de la península cumple con su objetivo de agravio: todas aquellas frases ofensivas que incluyen la figura de la madre de un modo directo.

Es probable, si viaja al País Vasco, que oiga en castellano la mayoría de los tacos o insultos que se dan en una conversación, aunque ésta sea en euskara. Excepto aquellas agresiones verbales propias como “txerrikume” (cerdo, marrano), “zaitez” (jódete) y “madarikatua” (maldito), entre otras. También las hay que sin ser explícitamente malsonantes, implican un alto grado de ofensa quizá por su connotación política, como es el caso de la palabra “cipayo”, por ejemplo, que se refiere a la policía y cuya definición más concreta es esbirro o secuaz. Pero es la figura materna, una vez más, la que queda como materia reservada. Supone una de los más altas ofensas.

A lo largo de la cornisa cantábrica, el insulto y el taco adquieren una matización fonética y expresiva que hacen que sea más ligera, y en casos como Asturias, sujetos en muchas ocasiones al diminutivo, suaviza su tono belicoso. Esto sucede, sobre todo, en Asturias y Cantabria. Algo que no ocurre en La Rioja y Aragón, donde la blasfemia se da en alto grado. En el caso de esta última región, las referencias a Dios en el habla coloquial están asentadas, así como su hipérbole. “Es un hecho que se aprecia con más fuerza cuando mayor es el grado de secularización de la sociedad. Al hacerse menos puritana aludimos a la religión con más libertad”, dice Amando de Miguel. Las canciones populares sirven de muestrario. En algunas, las más lúdicas, los exabruptos adquieren toda su intensidad. Eso sí, prohibido tocar a la Virgen del Pilar.

“El campo de los insultos es más rico y más abierto que el de los tacos, en el que las palabras están muy oxidadas . Una muestra es que si sustituyes en un diálogo coño por vagina, ya no cumple la misma misión. Expresiones como ‘hideputa’, tan extendida en el Siglo de Oro, se han mantenido a lo largo de los siglos casi igual. Quizá la adquisición más reciente del español sea ‘gilipollas’. No cabe duda de que en el momento en el que los giros coloquiales entran en la lengua se produce un interés inmediato”, explica Millán.

Y es que este tipo de recursos lingüísticos adquieren en cualquier lugar un poder balsámico. Así lo cree Raúl del Pozo: “No existe otra lengua con la que se insulte tan bien como con la nuestra. Es el idioma del rencor y la envidia. Aunque también hay algo de alivio en eso. Tampoco conviene olvidar que en el hecho de insultar a alguien con furia se encierra un rumor fascista. Y lo cierto es que muchas veces se llama insulto a lo que no es más que una definición ajustada. En el caso de los gitanos hay aseveraciones muy duras, como ‘que colgao te veas’, que implican un punto de tragedia; o cuando dicen ‘arjulipí’, para referirse a una prostituta, o ‘jindañí’, para señalar a una mujer cobarde. Pero dicen que los que mejor practican este arte en Europa son los diputados británicos. Han tenido sesiones gloriosas en Westminster”.

No en vano, algunos ciudadanos extranjeros se adaptan perfectamente al castellano a través de estas expresiones. El futbolista Stoichkov, siendo búlgaro, juraba siempre en español durante los partidos. Y el mismo Beckham ya ha declarado a la prensa que de momento, de nuestro idioma, sólo conoce algunas palabrotas. Así va la cosa.

El caso de Castilla y León es uno de los más mesurados. No existe un amplio registro de tacos. “Hereje”, “engallado” (chulo), “cipote” o “cipote la vela” (imbécil) y “recoquín” (gordo) son algunos palabros que se han particularizado en esta comunidad y que aún conservan cierto uso corriente.

En Castilla-La Mancha, sin embargo, existe una mayor propensión a la frase hecha, además de a la sequedad de la blasfemia. Las referencias testiculares sobresalen como recurso por encima de cualquier otra expresión, al igual que las frases descalificatorias: “Tiene más bigote que un saco de espigas”, se puede oír en algunos pueblos manchegos. Pero no cabe duda de que es en el Sur donde se barroquizan el taco y el insulto. Andalucía o Murcia cuentan con un repertorio acrisolado que tiene su propio recurso malsonante. No es raro oír por las playas de Levante la expresión “pijo” o ”capullo”, pero no en su acepción de niño bien o tonto de baba, sino como muletillas a una frase que queda rematada con ese carámbano caliente. Incluso en un golpe de indignación se puede oír un raro exabrupto del tipo “mala puta te ahogue”, que es un modo más de desear el mal fario.



CURRO ROMERO. Aunque para escuchar el barroquismo límite en estas cuestiones, Andalucía alberga todos los secretos. Entre las miles de anécdotas del carácter volátil de un insulto andaluz existe aquella referida a Curro Romero. Sucedió una tarde en La Maestranza, en una de esas faenas insufribles del Faraón de Camas. Rugían los tendidos de expectación y el diestro ofreció un espectáculo infame. Ante el desastre, desde los tendidos se escuchó una voz: “Curro, el año que viene va a venir a verte quien tenga güevos de aguantarte... Y yo, también”. “Malaje” (mala persona), “saborío” (soso), “enruchao” (salido), “engurruñío” (avaro), “alonao” (tonto)... Son algunas otras perlas que se pueden escuchar en el Sur para decir sin decir, pero diciendo. Sólo de tonto, por ejemplo, se pueden encontrar más de 1.000 derivaciones.

“El eufemismo, la semejanza, nos acerca a la palabra prohibida. Esto es lo que hace de Andalucía un verdadero crisol de expresiones malsonantes. Tienen una extraña capacidad para llegar a las cosas por otro camino, para desdramatizar lo severo de los palabros fuertes, dotándolos de un aspecto festivo que en muchas ocasiones mueve a la hilaridad”, asegura Amando de Miguel. No existe un estudio sistematizado de estas expresiones, pues su renovación, a diferencia del taco, es muy usual. Según los expertos en lingüística, en el vocabulario habitual de una persona se manejan unas 300 palabras; de ellas, sólo un 10% son estrictamente tacos, pero por su repetición y abundancia de uso se convierten en numerosos casos en las interjecciones más recurridas.

“Todas estas palabras y recursos expresivos encierran un efecto casi balsámico o descargante”, explica José Antonio Millán. Algo en lo que incide también el sociólogo Amando de Miguel: “Yo diría que el insulto es una forma de pacificación social. Está contrastado que los países cuyas normas y costumbres no aceptan la libertad de estas expresiones son lugares ciertamente violentos”. Desde los orígenes del castellano, los tacos se fueron asumiendo y normalizando como parte de la cotideaneidad. Los cancioneros medievales encierran un gran registro de estas formas, al igual que algunos libros que marcan las pautas de conocimiento de determinadas épocas, como es el caso de las conocidas Coplas de Mingo Revulgo, publicadas en el siglo XV y que son un sorprendente compendio de exabruptos.

La irrupción de las nuevas tecnologías ha dado paso a un ingente trasvase de insultos y tacos por Internet. Sin embargo, los expertos aseguran que su incidencia en la creación de nuevos recursos es ínfima por ahora. Seguirá perviviendo este arte ancestral en la lumbre de la oralidad y en el pabellón fascinante de la literatura, que es donde queda fijado. Ésa es su mejor hornacina. Es en la escritura donde hiberna la memoria de tantos improperios y expresiones a lo ancho de una lengua. De otro modo no sabríamos hoy esa anécdota de la reina Victoria Eugenia –de origen inglés–, mujer de Alfonso XIII, que en su español aceitoso aprendió pronto a quejarse con retórica castiza del frío de Madrid: “En este palacio, en invierno, baja un frío de Guadarrama que corta los cojones”. Lo que usted (mal)diga, majestad.

 
 
 
Idioma mundial

Por Elena M. Pimpinela
Los juramentos, los insultos y las blasfemias son recursos idiomáticos inherentes a todas las lenguas del mundo. Los temas más recurrentes en la creación de tacos hacen referencia a los desechos humanos, a Dios y a la religión y, en gran medida, al sexo. Dependiendo de cada cultura su empleo varía de forma considerable. En la mayoría de los países su grado de utilización está íntimamente relacionado con el nivel cultural y social del hablante. Sin embargo, existen territorios –España sobre todo– en los que el respeto hacia el interlocutor se relaja cada vez más, lo que produce que los tacos tengan mayor aceptación. Algo impensable en cualquier otro país del mundo, donde su uso se restringe a los jóvenes o a las situaciones en las que hay un alto nivel de confianza entre los hablantes.

Alemanes, portugueses, holandeses, flamencos y franceses suelen ser los más recatados. Pero dentro de estas lenguas existen ciertas particularidades, como la de los franceses de origen árabe, que hacen que la incorrección alcance cotas muy altas al incorporar expresiones xenófobas. Un ejemplo: “Je nique ta race” (maldigo tu raza, una frase que, sin embargo, es usada ante contratiempos banales).

Los anglófonos son, en general, bastante malhablados, pero poco originales. En ese aspecto, holandeses y flamencos son muy imaginativos. En Amsterdam, un ciudadano enojado le deseará finamente que le sodomicen (“sodemieter op!”); y en Amberes tal vez oiga que es un “escroto” (“klootzak”). ¿Y los más comedidos? Los japoneses, y en especial las mujeres, que siguen desempeñando un papel ancestral de virtud, sumisión y mesura. Ni siquiera los jóvenes nipones se sueltan la melena. En el país del sol naciente, donde el respeto cimenta la convivencia, los tacos apenas existen y son casi de uso exclusivo de maleantes o de la “yakuza” (mafia).

En cuanto a las palabras de mal gusto utilizadas para mostrar cierta disconformidad ante una situación concreta, la mayoría de las lenguas europeas, como por ejemplo el francés o el alemán, opta por expresarla mediante una sonora alusión a las heces: “shit” (en Inglaterrra), “merde” (en Francia), “scheisse” (en Alemania). También se decantan por ella los árabes (que exclaman “jra”). Los italianos emplean a menudo la palabra relativa al pene, en su versión coloquial y en sus distintos dialectos (“cazzo”, “minchia”), para expresar la sorpresa o el enfado.

Sólo los anglófonos se asemejan más a los españoles y muy a menudo no pueden evitar colar en cualquier frase una referencia al acto sexual (“fuck” es la expresión más recurrida, que se corresponde a nuestro “joder”). Aunque cuando se trata del término que designa al órgano sexual femenino, tan mentado en España, las cosas cambian. En el norte de Italia está extendido (“figa”) y atiende a los mismos usos que en castellano, pero llamar esto a un ciudadano inglés supone una enorme falta de respeto a su inteligencia. Si se dirige hacia una mujer es inadmisible y es tomado como una grosería machista. Mucho menos aceptado es el uso de los insultos. Franceses, alemanes, británicos, turcos e italianos consideran como un grave ataque a su persona ser tratados de hijos de p... También es común a todos ellos el enfado si se hace referencia a una supuesta homosexualidad.

Dentro del género femenino, lo que no es tolerable en ningún caso es ser comparada con una prostituta. A partir de ahí, las sensibilidades varían. Un italiano perderá los nervios si se le trata de “cornuto” o si se meten con su hermana; un holandés no soporta que alguien le desee que se muera de una enfermedad; y para un turco la mayor afrenta será llamarle burro y meter en esta categoría a su padre (“esek oglu esek”). En el caso de los árabes la situación se complica en el momento en el que se maldice la religión de la madre (“nâal din mouk”) o cuando se le insinúa ser un “hijo de lo ilícito” (“wald al harem”). También existen insultos que, siendo menos ofensivos, resultan graciosos: en estas lides los más originales son los belgas flamencos, que comparan al adversario con un trapo sucio (“smeerlap”). Por último, es curioso que sea en el país europeo con mayor tradición religiosa, Italia, donde más improperios se dedican a Dios. Nadie como los italianos para, además de tratar de sucias a las divinidades, acusar a Eva de meretriz (“puttana” Eva). Tampoco dudan en desear una maldición a los muertos de uno y en el sur van más lejos. Esa maldición salpica hasta a los muertos de los muertos: “I muort’ e chi t’e muort”, podrá oír si viaja a Nápoles.
 
 
 
 
Recorrido por la España de los tacos


  • Madrid. Es donde se produce un mayor eclecticismo en el uso del taco debido al tejido social, tan dispar, aunque aún se oyen expresiones como “enteco”(tipo enfermizo) y “burdión” (proxeneta)


  • País Vasco. En una conversación en euskara se recurre frecuentemente al castellano para insultar, aunque hay acepciones propias como “txerrikume” (cerdo) y “madarikatua” (maldito)


  • Andalucía. El Sur es un auténtico crisol de expresiones malsonantes. Algunas de sus perlas: “Malaje” (mala persona); “saborío” (soso); “enruchao” (salido); “engurruñío” (avaro); “alonao” (tonto)


  • Murcia. Cuenta con una elástica nómina de palabrotas, algunas de ellas utilizadas en un sentido propio, como hecho diferencial. Tal es el caso de “pijo” o “capullo”, las más dichas en esta comunidad


  • Un arte. “No hay otra lengua con la que se insulte tan bien como la nuestra”, dice Raúl del Pozo. “Es el idioma del rencor y la envidia. Insultar a alguien con furia encierra un rumor fascista”


  • Literatura. Ha sido la gran compiladora de insultos y tacos. Desde Cervantes, Quevedo y Góngora hasta Galdós, Valle-Inclán, Baroja y Josep Pla, se pueden rastrear cambios y nuevas formas