pieles no

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Pieles NO

viernes, 25 de septiembre de 2020

Viaje al Nepal


Katmandú, la capital


El viaje al Nepal fué uno de los más maravillosos que he hecho. Como sucedía en la India, era como estar dentro de un cuento. El Nepal era un gran desconocido hasta muy avanzado el siglo XX. Porque era dificilísimo llegar a él, al estar rodeado de montañas, los Himalayas. O
mejor dicho, sus estribaciones que le separaban de la India..El Nepal no existía como país, sino que era una región de ciudades-estados independientes, regidas cada una de ellas por rajás. La palabra marajá viene del sánscrito maha-rasha, que quiere decir Gran Rey. Maha-rani Gran Reina. Nosotros estuvimos en bastantes de estas ciudades-estado. La principal es Pasupatinath, Esta ciudad es como salida del pasado. Solo por las bicicletas se nota que estamos en el siglo XX.Está toda llena de palacios, templos y stupas. También hay casas para la gente, encaladas, y e s importante esta ciudad porque por ella pasa un río sagrado, cuyo nombre no consigo recordar, y que es afluente del Ganges. Al serlo también es sagrado. En las orillas del río hay muchas piras donde queman los cadáveres. Luego las cenizas van al río. Uno no se puede convertir a la religión hindú. Es la única religión que yo sepa a la que no es posible convertirse, pues hay que haber nacido hindú para ser hinduísta, pues naces en una casta y de ella es imposible salir.o entrar. Casarse fuera de su casta está mal visto. Pero Indira Gandhi estaba casada con un intocable. Hay cuatro castas principales: Los brahmanes, la superior, que suelen ser sacerdotes y gente importante y tienen la piel casi tan blanca como los europeos. Los chatryias, o guerreros,,que suelen ejercer profesiones liberales, Los vaishas, que son los mercaderes y comerciantes y los sudras, que hacen los trabajos de limpieza y cosas así. Y luego están los parias, o intocables, que estos no tienen casta. Los descastados, vaya. Lo curioso de un funeral hindú es que la tea encendida con la que el hijo mayor o el pariente de más respeto del muerto enciende la pira la tiene que tomar de la mano de un intocable. El por qué no lo sé, pero así ha sido siempre. Los ricos queman sándalo, y entonces el olor a carne quemada se junta con la de la madera. Es fascinante. Pasupatinath es una ciudad preciosa. Tiene unos templos o stupas que tienen una forma redondeada con una cúpula de pan de oro. Alrededor se quema incienso, y está todo lleno de gurus y santones meditando.No te hacen ni caso y hay que saltar por encima de ellos para ir de un lado a otro. Allí no matan animales, pues creen que pueden ser la reencarnación de algún pariente, y está todo lleno de perros y monos., La gente les da las sobras de las comidas y están todos gordísimos. Gatos hay pocos. Les dan las sobras porque no se puede guardar restos de una comida para zampárselos después, como hacemos aquí, que los metemos en la nevera y nos lo comemos al día siguiente. Allí no se puede guardar nada. Es impuro. También hay tantos animales porque cuando los chinos invadieron el Tibet, se comieron a todos los perros y gatos, pues los chinos no tienen manías, y muchos animales se fueron a vivir al Nepal, donde están a cuerpo de rey. Yo recuerdo haber visto, y le hice una foto muy graciosa, a un viejo haciendo la siesta bajo el solecito con la cabeza apoyada en un perrazo dormido. Aquel perro no era suyo, los animales son de la sociedad.




Stupas

Una cosa curiosa que ahora me viene a la memoria y que no tiene que ver con esto pero sí, es que los musulmanes son muy amantes de los gatos, pues a Mahoma le gustaban mucho, pero a los perros los consideran impuros. Un musulmán puede tener gatos en su casa, porque son animales limpios y puros, pero si quiere tener perros tiene que tener jardín y que estén fuera.
Hecha esta salvedad, seguimos paseando por las calles de Pasupatinath. Estas ciudades estado son muy parecidas, y hablo de Pasupatinath porque es la más importante por el río, pero todas tienen el palacio del rajá, y el baño del rajá, que suele ser de mármol rosa o blanco y está fuera. Tienen estos baños unas escaleritas que bajan y abajo hay como una piscinita y allí se lavaban.
También hay, para los días calurosos del verano, y nosotros estuvimos allí en esa época, unas casas de reposo a las que se sube por unas escaleritas y que arriba hay como un mirador con bancos para tumbarse y tomar el fresco, pues el aire entra por todos lados. Están hechos estos lugares de pìedra y maderas labradas que son una preciosidad. Y la gente los conserva limpios y no son guarros como aquí que tiran las cosas por el suelo. Todo está muy limpio. Estuvimos un rato descansando allí y se estaba de maravilla.Corrría un airecillo estupendo. Encontramos a un chico de unos diez o doce años que hablaba perfectamente el español, y cuando le preguntamos dónde lo había aprendido, nos dijo que de los turistas españoles que iban allí. Yo me quedé estupefacta, pues lo hablaba de maravilla y sin ningún acento. Nos dijo que quería dedicarse a guía turístico. Ya lo era, y nos llevó por todos los rincones de la ciudad y luego le dimos una buena propina. Qué chico más cortés y espabilado. Y nunca había salido de aquel agujero.




En el Nepal hay una colonia muy graciosa, de tibetanos exiliados. Estuvimos con ellos y visitamos su templo. Nos trataron muy bien. En Oriente la gente es muy amable y nunca se impacientan ni se enfadan. No ves peleas ni se oyen gritos como en occidente.(esto cuando no hay guerra, claro).Pues estaban los tibetanos vestidos con su túnica color granate sentados en corro rezando y nos sonrieron al pasar nosotros. En el templo hay unos cilindros labrados de metal a los que se les da con la mano y giran, con un sonido melodioso, y esa es una manera de orar. También hay por todas partes unas banderitas de colores, las banderas de oraciones, de las que me traje una docena a casa. Lo pasamos estupendamente.

martes, 22 de septiembre de 2020

Cuando los barcos olían a brea



A mi padre le gustaba mucho el mar –casi tanto como volar- , pero a los mlitares de Aviación, llegados a una determinada edad, ya se les asignaban solo servicios en tierra. Pero para navegar no hay tiempo,y siempre salía en algún barquito. Tenía un Snipe, con el que hacía regatas, y un amigo, mucho mayor que él, que tenía un yate de 17 metros que se llamaba “Manette”. Este señor se llamaba Henri Kuylen, era belga y muy rico. Vivía en Orán (Argelia) y tenía otra casa en Argel. Vivía como un pachá, con sirvientes a montones. Pero cuando la revolución tuvo que huir “con lo puesto”, que era el barco y unos cuantos kilos de lingotes de oro. Se estableció en Mallorca y se metio en negocios, como una fábrica de cemento, que parece le iban muy bien. No tenía hijos, pero sí esposa, una francesa que odiaba el mar. Ella era delgadita y refinada, y él grueso, con un sombrero de paja calado hasta las cejas, un puro en la boca y apenas hablaba español. Había que entenderse con él en inglés, y encima estaba un poco sordo. Pero me caía bien. Y parece que nosotros también a él. Además, como mi familia y mis amigas compartíamos su entusiasmo marinero, supongo que el hombre lo agradecía.
Cuando salíamos a navegar, si hacía buen tiempo, -y los veranos en Mallorca soy muy largos-lo pasábamos pipa. Ibamos a unas islitas que hay en la costa,llamadas Las Malgrats, donde había un agua tan límpida que se veía el fondo. Como nadábamos muy bien nos tirábamos allí y era pura gloria. ¡Madre mía, y qué gozada!. Nadábamos como locas y cuanto nos cansábamos subíamos al barco. Recuerdo que entonces no úsábamos la escalerilla, subíamos a pulso…juventud, divino tesoro… Entonces Míster Kuylen sacaba las viandas que le habia preparado su mujer. Siempre pensé que siendo francesa podía haberse esmerado un poco más, pero igual estaba algo cabreada con tanta salida marinera, porque siempre no ponía lo mismo: Una especie de cake bastante regular y un horrible café como lo toman los anglosajones, tan diluído que parecía agua de cocer castañas. Pero nos lo comíamos todo, ya que estábamos hambrient@s. Mi padre solía traer una sandía, y nos lo comíamos todo, menos mi madre, que no comía nada. También venía en el barco un marinero ya algo viejo, al que Mr. Kuylen le pagaba para esto, y que era ibicenco y se llamaba Vicente, nombre corrientísimo en Ibiza y en todo el Levante español, pues este santo tan desagradable (es que no trago a San Vicente Ferrer)es el patrón por allí. Mi padre también se llama así a causa de una abuela valenciana. A veces venía además otro marinero, también ibicenco y que también se llamaba igual,con lo cual íbamos en un barco lleno de Vicentes.
Quien no ha navegado en un velero no sabe el placer que es: El viento dándote en la cara,las salpicaduras del mar y el vaivén de las olas. Orgásmico, vaya. Yo allí perdía la noción del tiempo y hasta la corporeidad. Es algo casi místico.
A veces con una de las amigas con las que íbamos nos instalábamos en la proa, donde más fuerte daba el viento, y no decíamos nada, o casi. Cuando el Manette arribaba al puerto recogíamos la vela mayor, la enrrollábamos y Vicente la guardaba en una bolsa. Entonces mi padre o el mister ponían el motor hasta el lugar del atraque.
A veces esta amiga y yo comentábamos que aquellas salidas habían sido lo mejor de nuestra vida. Eramos jóvenes y guapas, con toda la vida por delante, que decía tristemente mi madre.
Pero luego vinieron otras muchas cosas, unas muy malas y otras estupendas, y me olvidé un poco de esos años juveniles.
Pero una vez, ya casada, Paco y yo paseábamos por el Paseo Marítimo de Palma, mirando los barcos atracados. Siempre me han gustado los barcos, soy de esta clase de personas a quienes encantaría vivir en uno de ellos (pero que fuera bastante grande y cómodo, eso sí). Yo los miraba, atados en sus norays, movidos ligeramente por el viento del sudoeste, el xaloc, que hacía que el agua sonase en sus costados “cha-chap, cha-chap”. Los barcos ahora son todos de fibra de vidrio,y no huelen a nada. Pero el Manette era de madera. Y entonces pasamos delante de uno que estaba allí amarrado, también de madera. Y olía a brea. ¡Madre mía!. Me entró como un estremecimiento y de golpe todos los recuerdos de aquellos días, el sol, el sabor del mar, su olor, el de la brea, todo mezclado, hizo que me entrase un sentimiento de nostalgia tan fuerte como nunca había sentido. Aquella era nostalgia de la buena, la “saudade” de los gallegos.
Con lágrimas en los ojos nos marchamos de allí, y Paco que no entendía como me había puesto así por un olor. Y es que no hay nada más evocador que un olor. Mil veces más que una foto, un recuerdo o lo que sea.
Y esta mañana he salido a la terraza. Ya hace mucho calor en la isla. He mirado al cielo sin una nube, de un color azul pálido cegador.El mismo que cuando salíamos en el barco. Y entonces me han entrado unas ganas tremendas de ponerme a escribir esto.
Cuando Mr. Kuylen ya estaba muy viejo, vendió el barco a unos paisanos suyos jóvenes, que a las primeras de cambio lo estrellaron contra unos arrecifes. El Manette tuve una muerte digna. Mejor eso que el desguace…
Yo le pedí a mi padre un rollito de piola, que es un cabo embreado que en los barcos antiguos se empleaba para muchas cosas. Como un bramante de color granate, muy fuerte y que olía a brea. De vez en cuando, lo cogía y lo olía. Ahora, con tantos traslados, la piola ha desaparecido. Mejor así, no es cosa de ponerse a llorar sobre la felicidad y la juventud perdidas.
Ay Señor.

María Dolores de Burgos.

sábado, 19 de septiembre de 2020

La Bula de la Santa Cruzada


 Para los curiosos publico ésto, que los que tuvimos que sufrir los 40 años de beatería del General Franco y además pertenecíamos a una familia catolica conocemos muy bien. Este im-presionante papel era lo que mi abuela compraba para que solo tuvieramos que comer pescado los viernes de Cuaresma, y no todos los viernes del año, como mandaba la Santa Madre Iglesia.(Y que nadie hacía caso, me parece a mí...)

El Ramadán


 Es el mes del año más deseado por el buen musulmán-a. No es un mes de sufrimiento, sino de provisión espiritual, de la que se nutre para todo el año. 

Es Dios el que nos da la fe. En el cristianismo también se dice que "la fe es un don de Dios".

Es en este mes cuando el Corán descendió sobre el Profeta Mohamed. (No decir Mahoma, XD)

La Noche del Decreto está al final del mes,en los últimos 10 días. Y allí está la noche en la que el Profeta recibió el Corán. Es una noche que vale por 1000 meses, y una persona que haga los rezos entonces se le multiplican por mil. Y vale por toda la vida. Pero es muy fácil, ayunando siempre...

Comida de noche, cuando se puede, a lo grande 

El ayuno no es exclusivo de los musulmanes. pero entre los cristianos, y también los judíos, casi se ha perdido.

Los católicos, o no hacen nada, o solo "ayunan", por llamarle algo, dejando los viernes de la Cuaresma de comer carne, pero comen en su lugar pescados exquisitos, como el lenguado, las acedías, o también marisco. Mi abuela tenía una hermana monja que era Superiora de las Mercedarias, y cuando fué a Roma nos trajo una dispensa papal de solo abstenerse de comer carne  los viernes de Cuaresma, pero ya lo hacía todo el mundo, menos los descreídos, que ésos no hacían nada.

Supongo sin embargo que ahora habrá algunos buenos cristianos que durante su Cuaresma ayunen un poco más en serio... 


 Luego cada año mi madre y mi abuela compraban "La Bula de la Santa Cruzada", que servía para lo mismo  que la dispensa papal, y la vendían en las iglesias.

El ayuno musulmán consiste en que, durante el Ramadán,sólo se puede comer de noche, y está en el Corán estipulado que "sólo cuando en campo abierto no se pueda distinguir una hebra de hilo blanco de una de hilo negro". Entonces sí que cenan bien, pues es la única comida permitida, y tienen que coger fuerzas para después. Toman la jarera, una sopa muy rica, y otras muchas viandas buenas... Pero de día hay que ir con cuidado en no romper el ayuno, pues no se puede beber ni una gota de agua,ni de ningún liquido, por supuesto, y si al bostezar se te mete un mosquito, ya te ha fastidiado el ayuno. Hay musulmanes pillines que duermen de día y hacen la vida por la noche, pero eso es hacer trampas.


Ramadán piadoso


Pero vaya, la verdad es que el ayuno musulmán, que yo sepa, es el único que se hace en serio. Y los que están dispensados del ayuno -por ejemplo, los que deben tomar medicinas, o hacer viajes penosos o en los que sea imposible guardar las normas- también se benefician de los bienes del Ramadán, dando limosna , haciendo buenas obras, etc.

Cuando se ayuna hay que tener una actitud en la que se excluya la hipocresía. Hay que ayunar sin presumir, sin decir mentiras ni tacos, ni gritar. Y si se es provocado, contestar: "Estoy ayunando", y no hacer ni caso. 

Tengo una amiga que, cuando llega este mes de Ramadán se pone muy contenta porque para ella, que sí es una buena musulmana, no es un sacrificio. Lo aprovecha bien. Y sin trampas.

Espero que si algún musulmán lee esto, le parezca bien, y que si no, puede criticarme lo que quiera haciendo sus comentarios.

Y otra cosa, para terminar. Por favor, no confundir árabe con musulmán Ni todos los árabes son musulmanes (aunque sí casi todos), ni todos los musulmanes son árabes, pues los hay en toda Asia y fuera de ella. Por todas partes...

Salam aleikum (que la paz sea con vosotros)


viernes, 18 de septiembre de 2020

Crucero al Cabo Norte, fiordos noruegos e Islandia

Como últimamente se ha puesto de moda Islandia por el volcán ese que vomitaba cenizas sin para, a principios del verano, he recordado un viaje que hicimos hace  años a esos tan bonitos y diferentes parajes. Hicimos un crucero ,pues aunque antes esta forma de viajar era solo para millonarios, ahora se ha democratizado mucho. Yo lo recomiendo, es estupendo. Sobre todo a gente tranquila. Vas con el hotel a todas partes, los camarotes son estupendos, encima tienen balcón, y en el barco, que es enorme, hay tiendas de todo tipo, pelu, sauna, capilla, enfermería,gimnasio, salas de juegos, etc.etc. O sea, que el que se aburre es porque quiere. La verdad es que no da tiempo, pues cada día se toca en un puerto diferente y se puede visitar,solos o con excursión organizada, y el tiempo que se pasa en el mar es mínimo ,cosa que a mí no me gustaba, pues lo pasaba estupendamente en un día de solo navegación, leyendo un libro sentada en una butaca y viendo el mar, los barcos y hasta peces grandes y alguna 

ballena. 




Fotos del Cabo Norte


En las fotos no se distingue muy bien lo que es la costa noruega vikinga de los fiordos, de lo que es Islandia. Los fiordos es lo que es más montañoso, y son preciosos. Te imaginas a los vikingos entrando en ellos con sus drakkars y haciendo sonar el cuerno, como en la peli de Kirk Douglas. Desde que la ví que tenía ganas de ir, y es aún más bonito al natural, como casi todo.Allí compré, en las tiendecitas de los pueblos, algunos colgantes de plata que representaban a Odín y a su hijo, el Dios del Trueno Thor. La gente de estos pueblos es tranquila y no están en absoluto preparados para el turismo. Hay que ir a buscar las cosas. También me compré unos jerseys de lana de punto grueso, de esos de colorines, que me gustan mucho. Los hacen los hombres, los pescadores, cuando está oscuro y no pueden salir a pescar.En Islandia igual. Allí,en las cercanías del Cabo Norte, hay seis meses de luz y seis de oscuridad, porque está en el Círculo Polar Artico y es el sitio del sol de medianoche. Es increíble el despertarse en el camarote, al lado de la ventana, y ver que el sol te inunda la cama. Yo me creí que eran por lo menos las nueve de la mañana, pero miré el reloj, ¡y eran las 4 de la madrugada!. Es una sensación increíble y estupenda.La gente que vive allí se nota que son descendientes de los vikingos y que no se han mezclado mucho, pues son altos y rubios y un poco toscos, pero buena gente. Y parece que se les ha pasado la belicosidad...pero los paisajes son indescriptibles.
Islandia no es igual, aunque sea tembién un país lleno de hielo. Fuimos en Junio e íbamos mucho más abrigados que en Mallorca en pleno invierno. Como en Noruega, los jeeps iban por carreteras que estaban flanqueadas por murallas de tres o cuatro metros de hielo duro. 


Fiordo noruego


Islandia se caracteriza porque está encima de volcanes. Ese que se animó este verano ,entonces estaba tranquilito, pero allí es que das una patada en el suelo y ya te sale humo. Hay geisers por todo, como se puede ver en las fotos, que hacen glu glu y cada medio minuto sueltan un surtidor de agua caliente, luego quedan convertidos en un charco y vuelta a empezar, pompitas blub blub y el surtidor. Es muy entretenido verlo. En Islandia todo el mundo (que es poco) tiene calefacción gratis en sus casas, porque aprovechan el agua de los geiseres.
Son una gente muy particular. Supercivilizados, no ves ni un perro ni un gato errando por las carreteras como se ve en España, todos tienen su amo y su casa. Las casas parecen de cuento, cada una de ellas con su jardincito delante con sus flores muy bien cuidadas. Pero sin embargo,los islandeses creen en los elfos. Esas criaturas tan feas, algo más grandes que los enanos, peludos y con cara de malhumor. Hay estatuas de ellos delante de muchas tiendas, donde venden sobre todo jerseys, lo mismo que en Noruega.



Hay una carretera que va en línea recta durante muchos kilómetros, pues Islandia no es tan montañosa como Noruega, y esa carretera, cuando llega delante de una montañita ,no tiene túnel para seguir recto, sino que la bordea,y nos dijeron los islandeses que era porque esa montaña era sagrada, propiedad de los elfos, y no la podían agujerear, que se iban a enfadar muchísimo.¡Increíble pero cierto!
Desde luego, viajar es entretenido, no solo por lo que ves, sino por lo que se oye y de lo que se entera uno.
Otra cosa que es obligatoria para todos los habitantes de Islandia, es que cuando son jóvenes, deben, -a mí me recordó a hacer la mili, pero en divertido- salir de su isla y pasarse un año entero en el extranjero, en el país que elijan. A mí me parece esto una cosa muy sabia, pues sino corren el peligro de volverse unos catetos y además así la endogamia no se deja sentir tanto. Yo lo hubiera hecho con todos los mallorquines, pues cuando era joven, aún había gente vieja de los pueblos del interior, que están más o menos a 40 kmts. de la costa,que morían sin haber visto nunca el mar. Parece mentira, pero es cierto. Todavía debe quedar alguno.










Pues como se puede ver, en este viaje por mar nos lo pasamos de miedo, e hice un montón de fotos, que no las pongo todas porque aburriría hasta a las ovejas.Que por cierto allí hay muchas, y vacas, que se suben a los tejados de las casas, que están sembrados de hierba.Y me gustó mucho ver que la gente trata bien a los animales. Son gente civilizada, vaya. A pesar de los elfos...o tal vez por eso...






domingo, 13 de septiembre de 2020

La milicia y yo

 



LA MILICIA Y YO


Cuando a los dieciséis años terminé el Bachiller Superior, menda era un pimpollito. Mi padre tuvo la fenomenal idea de meterme en un Laboratorio de Explosivos que había en Son Bonet, porque era buena en química y el químico que había se había marchado. Mi labor consistía en hacer unas pruebas con pólvoras de diferentes cartucherías, y las aventuras que me pasaron con este trabajo ya las conté en otra ocasión. Yo en el laboratorio me divertía mucho, pues éste formaba parte del Servicio de Armamento, y allí había unas oficinas en las que yo redactaba los partes correspondientes a las diferentes pruebas químicas. El labo y la ofi de Armamento estaban en Son Bonet, que entonces era estrictamente milico, y estaban en unos barracones que habían sido un establo o algo así. Construcción antigua, de muros gruesos, gruesas vigas, y que calentábamos en invierno con una estufa de leña. Encima de la estufa asábamos chorizos, morcillas, sobrasada y cosas parecidas, luego nos hacíamos unos bocadillos memorables, que nos zampábamos entre trago y trago de tintorro. Aquello olía no como una Oficina militar, sino como una cantina o tasca o cosa parecida. Cuando venía el jefe a la firma, que venía en coche desde el cercano cuartel de Son Rullán, y que era mi padre, alguien daba la voz de alarma y todas aquellas viandas desaparecían, pero el tufo permanecía, y mi padre olía todo aquello y ponía cara de no enterarse de nada. Me acuerdo que allí estaba el Brigada Paco, murciano resalado que mandaba mucho, y otros brigadas y sargentos, como un sevillano moreno de verde luna alto y espigado, que tenía una pinta y un aire a lo Antoñito el Camborio que no se podía resistir, y que respondía al nombre de Manuel Martín Madroñero, alias El Engañalosetas, pues tenía una ligera cojera desde un accidente que tuvo al sacar a un piloto de su avión en llamas, y cuando andaba, parecía que iba a pisar una loseta y pisaba la de al lado.
Yo con toda esta trouppe me lo pasaba de miedo. Allí aprendí latín, griego y hasta arameo, sólo escuchando. Cuando lo que hablaban era demasiado fuerte, se encerraban todos en una de las habitaciones y a mí me dejaban fuera. Pero me decían: “-Cuando te cases, la teoría ya la vas a saber de sobra, jajajaaa…”.Y era verdad. Era aquella una buena escuela.
Por eso yo a los milicos no los puedo odiar demasiado, porque a mí me trataron de maravilla. Claro que era la hija del Jefe, pero no me hacían la pelota, y yo nunca conté nada a mi padre de ellos, y lo sabían y me estaban agradecidos. Cuando me tocó trabajar con civiles, en la Delegación Provincial de Información y Turismo, qué diferencia. Los milicos son muy brutos, pero son más sanos y mucho menos retorcidos que los civiles, no son quejicas y tampoco hay mujeres, bueno, había. Solo una señora llamada Esperanza Romero, ya talludita, que era muy amable conmigo y no se metía en nada, y con la cual quedé como una cochina, porque después de irme prometí irla a ver y todavía me debe de estar esperando, si es aún de este mundo.
Como todos los oficiales y suboficiales que había en Armamento eran armeros artificieros, a veces iba con ellos a la galería de tiro que había en Son Rullán, y allí disfrutaba pegando tiros, con pistola, metralleta (las anteriores a las Kalashnikov, muy parecidas) y fusil.
¡Aquello era vida!

¡Cuidad a los gatos negros!!



Este mes, y el siguiente, no déis gatos negros en adopción.
En Octubre y Noviembre las sectas satanistas buscan gatos negros para sacrificarlos en sus rituales.