pieles no

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Pieles NO

viernes, 26 de noviembre de 2010

De mi admirado Amando de Miguel, que aunque bastante facha, es inteligente y ameno, cosa que no se puede decir de todo el mundo


Álvaro Vivar me pregunta si el nombre de capisayo (al parecer del vasco kapusay) no tendrá algo que ver con la frase "hacer de la capa un sayo". Y aún algos. Se trata de dos prendas holgadas parecidas: la capa o capote con capucha y el sayo o vestido con botones. El capisayo puede ser una combinación entre las dos prendas. "Hacer de la capa un sayo" equivale a hacer lo que a uno le venga en gana, con prescindencia de la opinión de los demás.
Respecto a la expresión de "tocar madera", Raúl Muriel (Jaén) advierte que en Italia el dicho equivalente, que da buena suerte, es "tocar hierro". A saber de dónde proceden tales supercherías. Seguramente lo que quieren decir es que, para que no nos sorprenda la desgracia, hay que estar apercibidos. Lo de menos es que sea madera o hierro lo que uno toque. Lo de más es que el interlocutor vea ese gesto de tocar algo que trae suerte.
Herbert García Nalón (Brasil) disiente de mi interpretación sobre la palabra "puñetas" (literalmente los puños de encaje de las togas) como ñoñismo para evitar decir "putas". Don Herbert sostiene que "hacer puñetas" es una expresión auténtica equivalente a "masturbarse". Por tanto, no es un ñoñismo y sí una expresión malsonante. Añade don Herbert que esa misma expresión de "mandar a hacer puñetas" con el significado de desprecio tiene su propio ñoñismo: "mandar a freír churros". Me convence don Herbert y retiro lo dicho. La única defensa parcialísima que cabe es que "puñeta" sin más puede ser una interjección que equivale a "tontería" o "cosa sin importancia". Pero, por lo demás, don Herbert tiene razón. No es el único que me ha hecho observar mi ignorancia sobre ese particular.
José M. Sexto (Vigo) anda intrigado con el dicho "aquí paz y después gloria" con el que indicamos el fin de una discusión un tanto pesada. Don José M. sostiene que originariamente quizá fuera "aquí gracia y después gloria", que aparece en algunos clásicos (Quevedo, Calderón). Sin embargo, la expresión tiene su lógica, derivada de los ritos católicos. El predicador solía concluir su sermón deseando a la feligresía la paz en este mundo y la gloria en el otro.
Paco Izquierdo se plantea la idoneidad de algunos dichos populares. Por ejemplo, "buscar tres pies al gato" (= meterse en complicaciones inútiles y mendaces) o también "no hay mal que por bien no venga" (= los malos ratos tienen algún efecto bueno). Don Paco asegura que los dichos auténticos deberían ser "buscar traspiés al gato" (= los gatos nunca se mancan cuando se caen) o "no hay mal que para bien no venga". Algo de razón tiene don Paco. Veamos. Según Covarrubias el dicho original es "buscar cinco pies al gato", porque "uno quiso probar que la cola del gato era pie" como extremo de "sofisterías y embustes". La cosa cambió porque en el Quijote (contemporáneo de Covarrubias) se dice "buscando tres pies al gato". Ya se sabe, un errorcillo de Cervantes se convierte en norma. O puede que funcionara aquí la ironía cervantina que se deslizaba algunas veces por retorcer las frases hechas. Sean cinco o sean tres, el meollo del asunto es que los gatos solo tienen cuatro patas, como todos los cuadrúpedos. Así pues, intentar hacerlos trípodos es una complicación inútil y mendaz.
Respecto a "no hay mal que por bien no venga" se trata de aplicar la sabiduría popular a un proceso que técnicamente se llama serendipidad. El más famoso lo cuenta el mismo Newton. Estaba durmiendo la siesta a la sombra de un manzano cuando se desprendió una manzana y le dio en la cabeza. Lejos de maldecir el incidente, Newton (que era muy religioso) empezó a cavilar hasta llegar a la formulación de la ley de la gravitación universal. La secuencia puede parecer fantasiosa, pero se ha probado muchas veces que los descubrimientos geniales se deben a circunstancias fortuitas que se muestran primero como desagradables. Vamos, que se hace de la necesidad virtud.

Los ateos bondadosos o Es más tarde de lo que creemos



Al socaire de las declaraciones del físico Stephen Hawking sobre la no necesidad de un Dios para crear el Universo, han surgido muchas personas que dicen, como él, que a estas alturas de nuestra civilización y ya entrado el año 2000 no es de recibo que la gente siga creyendo y practicando religiones como en la época de Nabucodonosor, por mencionar a alguien antiguo.El Sr. Hawking dice que el Universo pudo surgir perfectamente por la ley de la gravedad, y por casualidad.
A mí si esto puede ser, me trae al fresco. Yo conozco bastantes ateos, casi todos procedentes del Partido Comunista, y en general son bastante mejores personas que los catolicos que presumen de tales, que por regla general son inaguantables, hipócritas y unos idólatras de órdago. Mis amiguetes ateos siempre me dicen que cómo yo, "que soy tan inteligente, puedo creer en esas cosas", y me miran con lástima. Pero yo en el fondo admiro la fe de los ateos, porque nunca se han planteado si están o no equivocados, y tienen una convicción en la no-existencia de Dios que ya la querríamos para nosotros muchos de los sí-creyentes, que muchas veces dudamos.
Yo lo que veo aquí -en mi modestísima opinión, pues no pretendo sentar cátedra ni corregir a científicos de altos vuelos- es que estos señores hablan de una realidad que es la única que conocen, y a mí me parece que en la existencia, o como se le quiera llamar, hay muchas y diferentes longitudes de onda, y un creyente que haya obtenido sus 'pruebas', por llamarlas de alguna manera, las ha conseguido en otro plano que nada tiene que ver con la realidad del Sr. Hawking y sus seguidores. Como bien decía Pauwels, el autor de "El Retorno de los Brujos": Hay otros mundos, pero están en éste."
Seguramente que si a un monje tibetano, a un chamán mejicano, o a San Juan de la Cruz, seres ellos tan dispares, el Sr. Hawking hubiera querido convencerlos, se le hubieran reído en sus propias barbas.
Lo que no me gusta de la civilización occidental con respecto a Oriente,y aunque ésto sea ya mear fuera del tiesto (con perdón), es que en Occidente se teme tanto a la muerte que no se quiere pensar en ella, da tanto miedo que, aún y siendo el acto más importante de nuestra vida, aún más que el nacimiento, nadie se prepare para ella,y vivan despreocupados. Llegando al extremo de a veces ocultársela a un enfermo para que éste "se muera sin darse cuenta", creyendo que lo que para mí es una gran putada, para ellos un éxito del que se alegran. Yo antes tenía una vecina que era más tonta que una mata de habas, y un día me dijo esto mismo respecto a un familiar joven, con enfermedad terminal. Me decía la cretina: "¡-Y se ha muerto sin darse cuenta, e incluso hacía planes para irse de viaje!". A mí me parecía tremendo, lo que habían hecho con ese chico. Le habían quitado la oportunidad para prepararse para el acto más importante de toda su vida.
Pienso que hay que prepararse cuando uno se dé cuenta de que es de carne mortal y que no va a durar siempre, aunque hay gente que la cuenta no se la dá. Vive aturdiéndose,les da mucho miedo mirarse al espejo en silencio y pensar que ya es tiempo para arreglar sus cosas con su conciencia y ponerse a bien con Dios. Que no cuesta nada y así se sentirán más tranquilos.
Esa gente que pone la tele o música en su casa a todo volumen, suele ser de la que teme al silencio, porque pueden encontrarse con su reflejo y no quieren verlo, les asusta demasiado.
Son los mismos que van al cementerio a poner flores en las tumbas de sus difuntos, porque en el fondo creen que siguen viviendo allí. Yo nunca lo he hecho,porque siempre he tenido muy claro que en los cementerios no hay más que porquería, que habría que quemarlo todo y que mi abuela y mis padres, que están en un nicho, no son ellos los que lo ocupan, sino su envoltura física y podrida, como la piel vieja de las serpientes en la muda, y que mis familiares existen en otra dimensión. Lo sé porque he contactado con ellos de manera normal .(sin hacer espiritismo, quiero decir. Nunca hay que hacerlo).
Ya sé que a mucha gente todo esto les sonará muy raro, pero seguro que a un budista o a un buen musulmán no.
Jesús se enfadaba incluso con los que frecuentaban los cementerios poniendo floripondios, y se refería a ellos como "muertos enterradores de muertos". Esta misma frase se encuentra en el Libro Tibetano de los Muertos,que no tiene nada de siniestro, al revés.
Tengo un amigo que me dice que estoy un poco loca y por eso pienso esas cosas,y yo no le llevo la contraria . ¿Para qué?. También tengo otro que tiene la curiosa pero bien razonada teoría de que la Tierra es el Purgatorio de otro planeta. Pues mira, si no fuera porque no me lo creo, estaría bien ideado. Porque esta vida no es un infierno (para algunos sí, y para muchos animales), pero como Purgatorio sería perfecto.La vida te da una de cal y otra de arena, no deja que sufras tanto que no lo puedas soportar, sino que cuando ve que ya estás al límite te deja un respiro, como los torturadores con sus víctimas. Un buen torturador no abusa de sus métodos porque sabe que el fulano se le va a morir, y entonces descansará y no le servirá de nada. Pero le deja que tome aliento, incluso que lo pase bien, y luego volverá a la carga con otro palo que lo va a dejar temblando. Más o menos lo que con nosotros hace la vida.
Pero yo lo del purgatorio de mi amigo no me lo creo. Y es que la vida es dura, y un valle de lágrimas, como dice la Salve de los católicos. ¡Que le vamos a hacer!.
Y esa gente que dice que "nedie ha vuelto del más allá para contarlo", no saben lo que dicen. ¡Vaya si han vuelto, y siguen volviendo!.
Que me lo pregunten a mí..

jueves, 25 de noviembre de 2010

¡Tengo un nuevo seguidor!



Ya sois 29. Se llama José Hervás.
José, te he buscado en Internet y no estoy segura de si eres importador de maquinaria pesada o forofo del cine, o las dos cosas a la vez... Bueno, a mí me da igual, como si eres Jack el Destripador resucitado.¡Bienvenido!

miércoles, 24 de noviembre de 2010










Qué malo es el miedo, ¿eh? Los seres humanos no estamos preparados para el miedo, no nos sabemos comportar con dignidad. No hay más que ver la cantidad de gilipolleces que hacemos cuando tenemos miedo.
Porque vamos a ver, tú estás por la noche en la cama y oyes un ruido extraño, ¿y qué haces? ¡Te tapas con la sábana! ¡Muy bien! ¿Qué pasa, que la sábana es antibalas? ¿Que si viene un malo con un cuchillo no va a poder atravesarla, se le va a doblar la hoja? ¡Hombre, por favor!
¿Y cuando nos da por mirar debajo de la cama? ¡Hombre, que ya tenemos una edad! Además, suponiendo que haya un asesino debajo de la cama, ¿qué ganas mirando? ¡Que te mate antes! Muy bien, fantástico. ¿Se imaginan que un día nos encontrásemos a alguien debajo de la cama? ¿Qué le diríamos?:
-Buenas nocheeees... ¿Qué? Asesinando, ¿no?
-A ver, hay que ganarse las lentejas.
-¡Pero hombre de Dios! Salga de ahí que se va a quedar frío. Ande, suba, que va a coger asma con tanta pelusilla. Máteme en la cama, que estará más cómodo.
Otra reacción estúpida ante el miedo es mirar dentro del armario, que ya es el colmo. Porque, vamos a ver ¿a alguien le cabe un señor dentro del armario? Pero si el día que planchas no sabes dónde meter toda la ropa, ¿cómo se va a meter un tío ahí dentro? Otra situación. Oyes un ruido raro en casa y te levantas, 'acojonao', en calzoncillos, y preguntas: -¿Hay alguien? ¿Pero qué crees, que si hay alguien te va a contestar? Lo mejor es cuando llegas a la conclusión de que si hay alguien sólo puede estar detrás de la puerta del cuarto de baño, porque lo demás ya lo has registrado y, ¿qué haces? Asomas la cabeza poco a poco, más que nada para que, si hay alguien, te dé a gusto. ¡Ay!
Otra. Vas en un coche y, de repente, el conductor empieza a correr como si fuese Carlos Sainz, pero sin Carlos y sin Sainz, y tú acojonado. ¿Qué haces? Lo normal, protegerte: te agarras a la asita de plástico que hay encima de la puerta. Ya se puede estampar si quiere, que tu vas cogido a la asita... En esta situación, las madres lo que hacen es que se agarran al bolso y se lo ponen delante, como si fuera un airbag.
¿Y cuando vas en bicicleta bajando una cuesta y aquello se embala? ¿Qué es lo que se te ocurre? Quitar los pies de los pedales. ¡Muy bien, muy inteligente! Cuando te descontrolas del todo, sueltas también las manos del manillar. Eso es. Pero ¿qué crees que va a pasar? ¿Que vas a salir volando como E.T.?
Cuando nos van a poner una inyección, ¿qué hacemos? Poner el culo tan duro que la aguja rebota. Sabemos que duele más, pero no podemos evitarlo. Y es que el miedo nos incita a hacer una idiotez detrás de otra: tienes que bajar al garaje y no hay luz. Empiezas a pensar en fantasmas o en si habrá alguien escondido y, ¿qué haces? Cantar. ¡Miedo, tengo miedo, no lo sabes tú muy biebebeben! Eso es, da más datos. Lanza una bengala.
¿Y qué pasa si vas por la calle y de pronto ves a alguien y piensas que te va a atracar? Pues te cambias de acera. Seguro que si es un atracador, pensará: "Mierda, otro que se me ha cruzado de acera, qué nochecita llevo". Pero ¿por qué hacemos esto? ¿Qué pasa?, ¿que los atracadores sólo atracan en la acera de los pares? ¡Ay!
El otro día iba en el ascensor con una mujer a la que no conocía de nada y de repente el ascensor hizo un extraño: "Brramb". ¿Y qué hizo la señora? ¡Agarrarse a mí! Es una reacción típica de las mujeres. Deben de pensar que los hombres no caemos cuando se descuelga un ascensor.
No hay que olvidar que unidas a nuestras reacciones estúpidas están las que tiene el cuerpo por su propia cuenta. Una de ellas es temblar. Si por ejemplo hay un ladrón en casa y nos escondemos debajo de una manta, el hombre no tienen problemas para encontrarnos. Nos ponemos como un móvil en posición vibrador.
Otra reacción estúpida es la de quedarte paralizado. Si viene un coche hacia ti y está a punto de atropellarte, esto es todo lo que se le ocurre a tu cuerpo, quedarse quieto.
Más reacciones que tiene el cuerpo por su cuenta: gritar. Claro que sí, muy lógico. Si estás friendo un huevo y se te prende la sartén ¿qué se te ocurre? Gritar. Te pones a gritar como un loco: -¡¡Que se me queman los huevos!! Y si viene otra persona, se une a ti con sus gritos: -¡Que se te queman los huevos! Pero ¿qué pretendemos? ¿Apagar el fuego a gritos? ¡Hombre, por favor!
Y luego está lo de cagarse de miedo. ¿Habrá algo más estúpido y más inútil que cagarse de miedo? Bueno, sí, morirse de miedo. Ahora, eso sí, ¡que me esperen muchos años!

Los modales en la mesa en el antiguo Oriente Medio



Los modales, conocidos también como urbanidad, son una serie de reglas que permiten a una persona entrar en un ritual social...o bien ser excluída de él. Y los modales en la mesa, específicamente, se originaron en parte como un medio para indicar al anfitrión que representaba un honor comer en su mesa.
Hoy en día, los maestros de la etiqueta aseguran que los modales en la mesa tienen, en este siglo, un nivel especialmente bajo. Como causa de ello, citan el abandono de la tradicional cena en la que las familias se reunían y los padres corregían incansablemente toda conducta reprobable. También señalan la popularidad de las comidas preparadas (que a menudo se consumen con rapidez y a solas), y la proliferación de los restaurantes rápidos donde, al menos entre los adolescentes, los que observan cierta urbanidad en la mesa pueden ser ridiculizados. Cuando los jóvenes evalúan las actitudes individuales respecto al decoro social, la urbanidad y la etiqueta tienen muy pocas posibilidades.
Sorprendentemente, las pruebas de este declive proceden de muy diversos sectores. Generales del ejército y directivos de empresas se han quejado de que los nuevos reclutas y los jóvenes ejecutivos demuestran una embarazosa confusión en lo que respecta a las maneras en la mesa. Esta es una de las razones citadas para la repentina aparición de libros de etiqueta en la lista de los best-sellers.
Sin embargo, el problema no es nuevo. Los historiadores que redactan las diversas prácticas de la etiqueta aseguran que el deterioro de la urbanidad en Estados Unidos comenzó hace largo tiempo: En concreto, e irónicamente, con Thomas Jefferson y su amor por la igualdad y su odio a la falsa urbanidad. Jefferson, que tenía unos modales impecables, a menudo los olvidaba deliberadamente, y durante su presidencia trató de allanar las normas del protocolo en la capital, en la creencia de que las distinciones artificiales impuestas a la gente contribuían a ahondar las diferencias.
Sin embargo, antes de que los modales hayan podido relajarse o llegar al abuso, tuvieron que ser concebidos y formalizados, y estos procesos se originaron hace siglos.
El hombre primitivo, preocupado por la búsqueda de alimentos, que escaseaban, no tenía tiempo para ocuparse de sus modales; comía cuando podía y a solas. Sin embargo, al aparecer la agricultura en el Próximo Oriente, hacia 9.000 a.C., el hombre pasó de la caza a las labores agrícolas, y se instaló en lugares fijos para llevar una vida más estable. Al abundar la comida, ésta era compartida comunitariamente , y entonces surgieron las reglas para su preparación y consumo. Los hábitos cotidianos de una familia en la mesa se convirtieron en costumbres para la siguiente generación.
El primer código que ha llegado a nosotros de una conducta correcta está contenido en "Las instrucciones de Ptahhotep". (Ptahhotep fué Gran Visir del faraón Isesi), un libro que data del Imperio Antiguo egipcio. Escrito alrededor del 2.500 a.C., este manuscrito sobre las normas de etiqueta se encuentra en una colección de antigüedades en París.
Conocido como "El Papiro de Prisse", por el nombre del arqueólogo que lo descubrió, esta obra es unos 2.000 años más antigua que la Biblia. Su lectura indica que fué redactada como un conjunto de prescripciones para los jóvenes egipcios destinados a ascender en la escala social de la época. Aconseja que, en compañía de un superior, uno se ría cuando se ría éste. Sugiere que el joven olvide sus dificultades ante la filosofía de un superior, "para que resultes agradable a su corazón" (como se ve, el peloteo viene de lejos)y hay numerosas referencias a la valiosa virtud de contener la lengua, en primer lugar ante un jefe: "Haz que tu mente sea profunda y tu habla escasa"; y también con una esposa: "Guarda silencio, pues es éste mejor don que las flores".?
Cuando empezó a compilarse la Biblia, anrededor de 700 a.C., la sabiduría de Ptahhotep, que ya por entonces tenía una antigüedad de 2.000 años, había circulado profusamente a traves del Delta del Nilo, y también en el Creciente Fértil, en Mesopotamia. Los historiadores de las religiones han localizado fuertes influencias de Las Instrucciones a través de la Biblia , espècialmente en los Proverbios y el Eclesiastés... Y en particular en lo referente a la preparación y el consumo de los alimentos.
Aunque hoy en día pueda parecer ridículo, a mí mi abuela, que era una señora, me enseñó las reglas de urbanidad elementales, y las he seguido siempre. No me considero afectada en absoluto y estoy contenta de conocerlas y seguirlas.Los chic@s de ahora, salvo excepciones, comen como cerdos que dá asco mirarles. Y es porque sus padres no les han enseñado nada. Ya que estas cosas, que pienso debieran aprenderse en la familia, no es así, en los colegios debería impartirse una asignatura de urbanidad, no sólo en la mesa, sino en todas las circunstancias de la vida, que la gente va como loca arrasando como si fueran las hordas de Atila.

Fotos: Jefferson y un papiro egipcio.

Curiosidades sobre los calendarios


Durante el comienzo del desarrollo de la agricultura, se hizo necesario para los humanos el señalar momentos precisos como el mejor momento para sembrar o para recoger una determinada cosecha. Dicho de otra forma, necesitaban un Calendario. Para medir el tiempo es necesario un hecho que se repita. Y ¿Cuales son los dos fenómenos regulares que con mayor facilidad podemos observar? Pues el movimiento del Sol y la Luna, en los cuales se basa todo calendario que se precie.
-Los calendarios pueden ser tanto solares (que miden en días) como lunares (fases de la luna) o también lunisolares (como el actual calendario chino) que combinan ambos movimientos.
-El Calendario Chino tiene 12 meses lunares y cada tres o cuatro años intercalan uno de 13 meses. El año siempre comienza con el solsticio de invierno. Los nombres de animales con que se designan los meses no se emplearon hasta la llegada del Budismo.
-El Calendario Egipcio tenía 12 meses de 30 días cada uno, y cinco días de fiesta que no pertenecían al año. Pero un año tiene 365 días y 1/4 por lo que se deslizaba 1 día cada cuatro años. Quizá a lo largo de miles de años hubieran celebrado el fin de año en Agosto. Dividían cada día en 20 partes, con lo cual la duración de una hora podía variar mucho.
-El Calendario hebreo (lunisolar como el chino) comienza con la creación del mundo, según ellos el 7 de octubre del 3761 a.C.
-El año 46 a.C. fué el año mas largo jamás registrado, nada menos que 455 días. Julio César, al introducir el Calendario Juliano añadió a ese año 2 meses y 23 días extra para corregir el deslizamiendo acumulado por el Egipcio.
-El Año 1582 fué el mas corto, cuando el Papa Gregorio XIII introdujo su calendario, decretó que el 5 de Octubre fuera 15 de Octubre, dejándolo el 355 días.
- Durante varios siglos hubo 2 calendarios vigentes en Rusia, el Gregoriano en el Oeste y el Juliano en el Este. En la historia rusa es frecuente ver los acontecimientos señalados con las dos fechas.
- Curioso es también conocer que han habido intentos de nuevo Calendario que han pasado a la historia tan sólo como eso, como intentos. Es el caso del Calendario Republicano Francés.

Gifs de MEF (una fiel seguidora mía)



Mef, tienes unos gifs maravillosos. Te he robado unos cuantos. Lo siento, no lo he podido evitar.Tentación demasiado fuerte...