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Pieles NO

jueves, 8 de abril de 2021

Por qué no soy cristiana

Amo más a los animales que a las personas. Debo ser un monstruo, pero me da igual. Ellos no me han hecho sufrir ni me han traicionado nunca. De pequeña eran, junto a los libros, mis únicos amigos.


Yo nací católica, en una familia católica, y me "eduqué" en un colegio católico.
El resultado de tanto catolicismo fué una infancia aterrorizada y con pesadillas, pensando siempre en que iría a parar al infierno, yendo a misa todos los domingos y teniéndome que confesar, lo cual era una tortura para mí. No exagero, pero esperaba con miedo al domingo por esto. Eso de tenerle que contar mis intimidades a un señor vestido de negro metido en un cajón me parecía espantoso. 

Jesús de Nazaret

 En el colegio no nos hablaban más que de un pecado: El sexto, la impureza. Había que ser puras antes que nada. Nunca nos hablaban de que no había que robar, ni hablar mal de la gente, calumniar...no, sólo NO SEXO y pureza. Llegué a odiar tanto a la pureza que me amargaba la vida que cuando fuí adulta la seguí odiando, porque me estropeó la infancia y parte de la juventud.

Cuando salí del colegio tuve que seguir yendo a misa todos los domingos, porque sino mi madre me mata. Cuando me casé mandé a la m... a las misas y no volví a pisar una iglesia más que cuando tenía que ir a un funeral de compromiso.

Con el tiempo me convertí al Islam, que aunque tiene mala fama por sus fanáticos asesinos que matan al grito de "Alá es grande" (Allah Akbar), lo cual es un disparate, pues el Corán no dice que haya que hacer estas locuras, e Islam viene de "salam", que en árabe y en arameo quiere decir paz- sin embargo no se mete en tu vida sexual y es mucho más comprensivo que los católicos contra los que yo tuve que luchar. No digo que no tenga defectos, pero para mí fue como encontrar un oasis de paz, después de que acabara odiando a la Iglesia Católica. Allí nadie me juzgó, ni me dijo lo que tenía que hacer. 

No creo que Jesús fuese Dios. Me parece imposible y absurdo creer que un hombre pueda serlo.Eso lo dejo para religiones burdas y arcaicas, de esas que creen o creían que, por ejemplo, su rey era un Dios. Y precisamente cuando dejé de creer en su divinidad, yo, que había leído muchas veces los Evangelios, empecé a comprenderle y a cogerle verdadero cariño. Yo amo a Jesús de Nazaret. Le quiero, me cae fenomenal,  le abrazaría, le besaría un montón de veces. 

Pobre Jesús, que cuando tenía una angustia tan grande en el huerto de los olivos, porque sabía que iban a por él, que rezaba pidiendo que no le crucificaran, que no le torturaran, todos sus discípulos se durmieron... ¿cómo podían dormirse? ¿no se daban cuenta del peligro?.

Yo creo en el Dios de Jesús, ese Dios del que él decía "que tenía contados todos los cabellos de nuestras cabezas, y que si un gorrión muere El se entera"... este es mi Dios, el que yo quiero, el que me protege y me escucha y el que no me ha fallado nunca, porque sé que me quiere, no por que tenga una fe de mover montañas (también, qué exagerado era Jesús...) sino porque me lo ha demostrado, lo he sentido conmigo... nunca podré agradecerle bastante esto.

En el Concilio de Trento, (que podría haber presidido el diablo) hicieron una selección y procedieron a la expurgación de los escritos y evangelios sobre Jesús que no eran de su agrado, y dejaron y redactaron a su manera los que consideraron que la plebe podía leer.

Me sacaban de quicio las estampitas de mi infancia, que pintaban a un Jesus rubio, de ojos azules y labios rojos. ¡Por favor!...Jesús era de raza semita, que nunca han tenido ojos azules y aspecto nórdico.Seguro que era moreno.

 Si era feo o guapo, eso me da igual. Pero de lo que estoy segura era que tenía un gran carisma, porque a la gente le entusiasmaba, y hablaba muy bien y todo el mundo le entendía y tenía un gran poder de convocatoria. Debía ser simpático, pues tenía muchos amigos y a menudo estaba invitado a comer en casa de alguno de ellos. Como dice uno de los evangelios, que cuando iba andando rodeado de gente, un amigo se subió a un árbol para verlo y entonces él le recordó que hoy comía en su casa.   No me lo invento, no. Eso está en uno de los 4 evangelios, los "permitidos".

O como aquella vez, que estando comiendo en casa de otro amigo y llegó una mujer que parece era una prostituta, y, postrándose a sus pies, vertió en ellos un muy caro perfume. Un hipócrita que estaba allí, al ver esto, murmuró que "qué clase de profeta era aquel, que hacía prodigios y no sabía qué  clase de mujer era aquella".Jesús se enfadó y le contestó que ella había gastado su dinero para agasajarle y que nadie, cuando muriera, le ungiría así.

Sabía que le criticaban, y una vez se quejó con amargura a sus discípulos diciendo: "-De mi primo Juan (el bautista), que no come ni bebe, dicen que está endemoniado, y a mí, que como y bebo, me llaman comilón y borracho, y amigo de prostitutas y pecadores"

Todo esto no me lo he inventado, está en los Evangelios "oficiales", que por cierto están muy mal traducidos, y lo sé por mí misma, ya que traduje del griego el Evangelio de San Lucas en mi juventud, y está bastante deficiente.Por lo menos el que yo tuve en las manos, o sea que me imagino cómo estarán los demás, que están en otros idiomas.

Y otra cosa, en aquella época los varones a la edad de Jesús en su vida pública -30 años- ya debían estar casados. O sea que pienso que en la expurgación de Trento, para deificarlo más, debieron suprimir este "detalle", para que fuera considerado no haber tocado mujer en toda su vida. Pero hablan siempre de un grupo de mujeres que le seguía, además de sus discípulos, y fué una de ellas la que le encontró el día de la Pascua. Lo más probable que entre ellas estuviera su mujer, pero ésto, la Iglesia, tan machista y carca ella, nos lo ha ocultado para siempre.

Jesús, amor mío, te quiero, y me alegro mucho de que no seas un dios. A ver si algún día nos encontramos, no sé cuándo, no sé cómo, no sé dónde...

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