Yo me fuí adonde estaban las cintas transportadoras del equipaje, para recoger mi maleta, y cuál no sería mi sorpresa al verlas ocupadas por más de una docena de gatos.
Como yo soy gatófila, aquello me pareció maravilloso. En mi país los hubieran echado, no hubieran permitido nunca esta manifestación felina.
-Que gente más rara.-dije para mis adentros. -Estos turcos me empiezan a caer pero que muy bien.
Aparte que los turcos son gente culta y encantadora , aquel gusto por el gaterío hizo que me hiciera indagar.
Un señor muy amable del hotel me informó de que el amor por estos animalitos venía de lejos. Aparte de que al Profeta también le gustaban mucho (recuerden aquella anécdota de que cuando estaba orando, un gato se le durmió encima de su manto, y prefirió recortarlo para no despertarlo)la simpatía por los michis también viene de cuando en siglos anteriores había epidemias de peste en Turquía y los gatos ayudaban mucho comiendo ratas.
Además, siempre se les ha considerado animales espirituales, protectores de las casas y que traen buena suerte.
Vivan los gatos turcos, encantadores, gorditos -la gente les alimenta- y sanos.


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