pieles no

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Pieles NO

miércoles, 7 de enero de 2026

Chistes sudamericanos


 Una señora está terminando el embarazo y va con su marido al hospital. El doctor les cuenta de una nueva máquina que permite transferir parte del dolor del parto hacia el padre. El marido, que es grandote, fortachón y con cara de rudo, acepta inmediatamente: el dolor no es nada para él. Empieza el parto, con la máquina al 10%. El tipo dice que no siente nada, así que suben al 25%. El tipo sigue sin inmutarse, pide que aumenten la potencia. 50%, al tipo le da un tic en el ojo, pero aparte de eso, nada. Pide que aumenten al máximo, 100%, y empieza a respirar más fuerte y suda un poco, pero nada más. La señora, mientras tanto, feliz pariendo sin nada de dolor. La guagua nace bien, el doctor da el alta altiro, y ambos se retiran. El tipo no dice ni una palabra en todo el camino. Al llegar a casa, se encuentran con el cartero, muerto.

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  • Mamá, hoy en el colegio hemos aprendido a hacer explosivos.
  • Muy bien, Jaimito. ¿Y mañana qué aprenderéis en el colegio?
  • ¿Qué colegio?

Chiste 2

  •  Mamá, mamá, ¿puedo usar tu coche?
  • ¡No sin mi supervisión, Jaimito!
  • ¡¡Huy, perdón por no tener superpoderes como tú!!

Chiste 3

  • Jaimito, ¿para qué sirven las raíces cuadradas?
  •  ¡Para hacer árboles cuadrados!

Chiste 4

  • Jaimito vuelve a casa y le enseña a su madre 100 euros que se ha encontrado:
  • ¿Estás seguro que alguien los ha perdido?
  • ¡Segurísimo, mamá! ¡Incluso he visto al señor que los estaba buscando!

Chiste 5

  • Profe, usted no me castigaría por algo que no he hecho, ¿verdad?
  • Claro que no, Jaimito.
  • Estupendo, porque no he hecho los deberes.

Chiste 6

  • Jaimito, ¿quién fue Juana de Arco?
  •  Una drogadicta, maestra.
  • -¿De dónde sacas eso?
  • El libro dice que murió por heroína.

Chiste 7

  • Jaimito, dame al bebé.
  • Espera a que llore.
  • ¿A que llore por qué?
  • Porque no sé dónde lo dejé.

Chiste 8

  • Le dice el padre a Jaimito:
  • ¡Hijo mío, me están saliendo muy caros tus estudios!
  • Y Jaimito le responde:
  • ¡Y eso que ni estudio!

Mezquita de Estambul con gato


 Los gatos son bienvenidos en las mezquitas debido a su limpieza ritual en la tradición islámica, donde se les considera criaturas puras que pueden entrar incluso en lugares sagrados como la Masjid al-Haram, a diferencia de otros animales. Se les protege, se les da comida y agua, y su presencia durante las oraciones se ve como una bendición, reflejando el amor del Profeta Mahoma por ellos, quien incluso salvó a uno de una serpiente.
Yo he estado en Turquía y puedo dar fe del cariño que se tiene a los gatos.
Entran en las tiendas, por ejemplo, en las de tejidos, y se duermen encima de las telas, y no estropean nada. 

 Y sabida es la anécdota relatada por el Profeta Mohamed (Mahoma), que estando rezando vino un gato y se durmió encima de su manto. No quiso molestarlo, y recortó la tela dejando al gato tan tranquilo


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Gato estambulero

Por si no lo sabían, Santa Gertrudis es la patrona de los gatos.

El Imperio Romano

 


jueves, 1 de enero de 2026

Yo trabajé en el cuartel de Son Rullán, en Palma


 Allí presté mis servicios durante bastantes años ,de  analista de clases de pólvoras de distintos lotes de cartuchería en un laboratorio de explosivos. Se hacían pruebas de acidez y estabilidad. Las primeras se hacían pesando cierta cantidad de pólvora de cada lote y poniendo en tubos de ensayo un papelito impregnado con una sustancia química cuyo nombre no recuerdo (algo de metilo)

Las de estabilidad tenían algo de peligro, como contaré seguidamente.Yo pesaba una cantidad de pólvora 
de cada lote, se metían en tubos de ensayo, y éstos se metían en un cacharro a prueba de bombas (¡) lleno de aceite pesado, que se calentaba a 250º, si no recuerdo mal.   Aquel chisme se calentaba hasta que llegaba a esta respetable .temperatura. Se enchufaba a la pared. 

Pues bien, yo tenía en mi laboratorio un enchufe de aquellos de -si no recuerdo mal. de 125. Yo sabía que el aceite tardaba en subir a 250º ciertos minutos, y cuando ya se acercaba   a este tiempo yo ya lo vigilaba. 

Pero hicieron unas obras en mi laboratorio, me trasladaron provisionalmente con todos los trastos a un barracón. y nadie se fijó  en que la electricidad de este barracón ya era moderna, de 220º . Por lo cual, la temperatura del aceite pesado subió mucho más rápido de lo normal.Yo no pensaba en que esto estuviera sucediendo, y fuí a mirar como estaba la temperatura del aceite. Vi con espanto que había subido una barbaridad y -casi me quedé sin cara- al retirarme, un segundo después se hizo pedazos con gran estruendo, y parte de la parte del cacharro del aceite me golpeó la espalda, sin hacerme mucha daño.Solamente algunas esquirlas de cristal me cayeron en las piernas y esa fué la única parte más aparatosa, lo demás rasguños. 

Pero aquel estruendo se oyó en todo el cuartel, y ya el médico y casi todo el mundo se precipitaron a socorrerme, pero ni siquiera me había caído, solo un poco de sangre me chorreaba por las piernas. Y una esquirla de cristal me partió una ceja, que se puso a sangrar abundantemente, pero yo no notaba daño alguno.   Mas la gente que corría hacia mí sí se asustó, al verme con aquella pinta.

Llamaron a mi padre, que era el jefe del lugar,y estaba en Son Bonet y vino enseguida con cara de susto.

En un momento se corrió la voz de que la hija del coronel había perdido la cabeza.Y es que hay que ver cómo es la gente de exagerada.

No sé qué le contaron a mi padre, que llegó muy asustado -no era para menos- pero yo salí a su encuentro corrriendo, cosa que le tranquilizó. En el botiquín me limpiaron la cara -la ropa estaba hecha un asco- Me hizo llamar a mi madre, por si  oía algo de mi aventura- y nos fuimos a casa. Mi madre me hizo bañar y ya está.

Si me hubiera quedado ciega no sé...

Bien está lo que bien acaba.

Luego contaré lo que me sucedió en el polvorín de Puntiró cuando mi padre me enseñó a tirar con pistola, fusil y metralleta.