
Un matrimonio viaja a Tierra Santa. La mujer muere en Jerusalén y el sepulturero le dice al viudo que tiene dos opciones, la primera gastarse 5.000 $ y llevársela a su país y la segunda pagar 150 $ y enterrarla en Tierra Santa. El viudo se lo piensa y le dice al sepulturero que pagará 5.000 $ y se la llevara consigo a casa. El sepulturero le pregunta por qué gastar 5.000 $ si con 150 $ la puede enterrar, a lo que el viudo responde:
-Aquí murió uno y al tercer día resucitó. ¡¡No puedo arriesgarme!!!
(qué horror, qué horror...)
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