
El príncipe Edward, hijo pequeño de la Reina Isabel de Inglaterra, y su mujer, la condesa de Wessex, no se contentan con la jugosa paga que reciben como chupópteros del Estado. Además se dedican a negocios raros y ruinosos por los que tienen que pagar deudas millonarias que quien las paga es el pueblo de Gran Bretaña. Podrían vivir tranquilos sin dar un palo al agua y además estupendamente con la cantidad que se les paga por no hacer nada, pero ellos prefieren hacer, y lo hacen mal. Como que quien tiene mucho quiere aún tener más, así se meten en berenjenales que luego resultan desasatrosos para el erario público.Y mientras la reina, contando los cisnes del parque de Buckingham.
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