Los antiguos sabían bien que a través de una bola de vidrio se veían mayores los caracteres, y que se acostumbraba a mirar a través de objetos aptos para aumentar las imagenes parece señalarlo Plinio, al afirmar que Nerón miraba través de una esmeralda (recordad la peli Quo Vadis).
No se sabe exactamente qúién inventó los anteojos, pero, según Aldous Huxley, quien tal hizo, hizo mal. El caso de Huxley es muy curioso. Padecía de una enfermedad de los ojos que le iba dejando paulatinamente ciego. Los grosores de los cristales de sus gafas eran como culos de botellas. Cayó en sus manos un día un librito de un autor norteamericano en el que se sentaba la teoría de que curar una debilidad ocular mediante cristales graduados era como curar una lesión en una pierna con una muleta. Cuando un miembro se encuentra enfermo, razonaba, lo que se hace es procurar devolverle el uso corriente de sus fuerzas, no dejar vencer a la enfermedad y sustituírlo por un miembro artificial. En consecuencia, trazaba una serie de sistemas y métidos para devolver a los ojos la fuerza perdida. Huxley le hizo caso, siguó sus consejos y empezó una serie inacabable de ejercicios.Más de dos años de pacientes esfuerzos le costó, pero, después de estar a punto de quedarse ciego, leyó y escribió perfectamente sin necesidad de ninguna ayuda artificial. Cómo lo hizo no se sabe, pero la voluntad hace milagros, eso sí que es verdad.
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