pieles no

pieles no
Pieles NO

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Hija de las estrellas

No me gusta mirar de noche al cielo cuando se ven montones de estrellas. Las noches de verano sin luna, con el Universo encima de mi cabeza, me espantan. Todo Es demasiado grande, demasiado enorme, apabullante. Entonces recuerdo aquello que dijo Stephen Hawkins, de que no somos más que un acontecimiento extraño ocurrido en un planeta perdido en una galaxia cualquiera e iluminado por la luz de una estrella menor. O algo así, pero viene a decir esto. Dios, qué desolación. Un acontecimiento raro somos, pero un acontecimiento que piensa. Dice Paco que ésa es nuestra grandeza. Pero digo yo, que también nuestro castigo, nuestra desesperación.¿Por qué a nadie parece importarle?. La gente va a sus asuntos cotidianos y no piensa en esto, que es lo único verdaderamente importante. Quizás sean éstas las llamadas “personas normales”. Pues entonces yo no soy normal, soy una loca. No sé lo que soy. Un amigo me dijo una vez que yo era “hija de las estrellas”, y tenía razón. También me dijo que las religiones eran todas estupideces monumentales, y tenía razón, con reparos. Las religiones al menos miran al firmamento y te contestan a su manera, consoladoramente, la gran pregunta: ¿Por qué? ¿para qué?. Hay religiones más útiles que otras. El Cristianismo no me sirve.Nunca lo hizo. No por la figura de Jesús, que me parece magnífica, sino por el montaje posterior. El Islam es más consolador. Y menos entrometido. Deja que hables directamente con ese Dios que busco, sin intermediarios. Lo busco desesperadamente, y a veces me responde. Yo no quiero ser hija de las estrellas, quiero ser hija de Dios.
¡Dios, Señor de los Mundos!. Si estás ahí, ¿por qué nos haces esto?

No hay comentarios: