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Pieles NO

lunes, 14 de septiembre de 2009

La catequista

Mis relaciones con los curas han sido siempre dificultosas. Ya de pequeña, cuando mantenía aquellas discusiones angustiosas en el confesonario, mercadeando con el cura mis pecados o no pecados, Luego en el colegio con mis profesores de religion. Y´ más tarde con el párroco de mi parroquia. Yo solía ir a la parroquia porque mi abuela me encargaba que encargase (valga la frase) misas a montones por gracias concedidas, peticiones, y muertos varios. Las misas tenían que ser siempre a las ánimas del purgatorio, a las que mi abuela tenía mucha devoción. Ella me daba el dinero (los curas no hacen nada gratis) y yo las encargaba. El párroco, cosa rara, me caía bien. Tenía esa untuosidad que tanto aborrezco en ellos, que adquieren en el seminario, prefiero no pensar por qué. Pero era un hombre jovial, y parecía sincero. Además, yo le caía bien. A veces hablábamos de cosas pías, y un dijo me sale con:
-Tú serías una buena catequista.¿Por qué no vienes aquí a dar la catequesis a los niños?
Yo me quedé de piedra. Era lo último que me esperaba me propusiese. Era como meter la zorra en el gallinero. Yo fuí honrada, y le dije, con mi “diplomacia” habitual: (entonces aún no era musulmana):
-Mire , padre, yo no puedo ser catequista porque no creo que Jesús fuera Dios.
El hombre se quedó blanco, y a mí me dió pena. Me despedí y no volví por allí, encargué las misas en otra iglesia. Años más tarde, con motivo de la muerte de mi abuela, volvimos a hacernos amigos, y no dijo ni pío de aquello. O se le olvidó, o no quiso mencionarlo. Pero siempre me decía, cuando yo iba a encargar misas, que por qué no venía yo a asistir a ellas, y yo,que no estaba por la labor, le decía siempre que no podía, y un montón de excusas tontas que no se creía. Luego se jubiló, y no volví a saber más de él. Era una buena persona. La excepción hace la regla.
Los musulmanes no creen que Jesus muriera en la cruz. Para ellos, ya lo dije, es Isa bin Mariam (Jesús, hijo de Maria), y dicen que eso de que los romanos lo crucificaron son cuentos que se inventaron los primeros padres de la Iglesia para poder decir que después había resucitado y todo lo demás. Para ellos, Isa fué un profeta como Mahoma o Abraham, que predicó, hizo sus milagritos y, por supuesto, estaba casado, pues la ley mosaica de su tiempo exigía que todo el mundo, varones y mujeres, se casasen. No podía haber solteros. Por eso a veces hacían la vista gorda en lo de la poligamia. Pues los musulmanes creen que Jesús estaba casado (esto también lo dicen los apócrifos, que la Iglesia primitiva tuvo buen cuidado de rechazar como heréticos. ) y también creen que llevó una vida normal, teniendo hijos, y que murió de viejo. Algunos piensan que su tumba está en Cachemira, en la India, y es verdad, en Cachemira hay una tumba que dicen los musulmanes de allá que es la de Isa, pero eso nadie lo sabe cierto.
La verdad es que en los primeros concilios la Iglesia Católica hizo mangas y capirotes de los Evangelios, quitó lo que le pareció y añadió lo que le dio la gana. Los musulmanes dicen que así eso no es creíble, y que en cambio el Corán fué dictado de una tacada,, o varias tacadas, más o menos, por el arcángel GuYbril a Mahoma.
A mí, la verdad, todo esto me parecen historias para no dormir, pero como en algo hay que creer y ya dijo Isa que “si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los Cielos”, yo, por si acaso, pienso que a lo mejor hay algo de verdad, y no pierdo nada creyéndolo. Si no hay nada, pues no pasa nada. Y si lo hay, Dios tenga piedad de mí, y me perdone mis numerosos pecados, pero El sabe bien que le he buscado hasta debajo de las piedras.
Sería bonito que algo de eso fuese verdad.

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