Un día nuestra cortadora de césped (eléctrica) se estropeó...
Mi mujer me llenaba la paciencia dándome a entender que yo debería arreglarla...
Por mi parte, siempre acababa teniendo otras cosas mas importantes que hacer tipo: lavar el coche, hacer un informe, en fin..., lo que para mi parecía más importante....
Un día ella pensó un modo de convencerme, muy sutil.
Cuando llegué a casa, me la encontré agachada en el césped, ocupadísima recortándolo con su tijerita de costura...
Eso me llegó al alma..., me emocioné...
Decidí entrar en casa, y volví después de unos minutos, llevándole su cepillo de dientes...
Se lo entregué y se me ocurrió decirle:
- "Cuando termines con el césped, podrías también barrer el patio..."
Después de aquello, no me acuerdo de nada... Estoy en blanco....
Los médicos dicen que volveré a andar, que perdí sólo la mitad de la visión de un ojo y que cojearé el resto de mi vida.
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El camarero anotó primero mi pedido:
"Quiero chuletón poco hecho, por favor." El camarero pregunta:
"¿El Señor no está preocupado por la vaca loca ?"
"No, ella misma puede hacer su pedido." - respondí.
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¿Qué le dijo la uva blanca a la morada?
-¡Respira, por favor, respira!!
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Joé, qué malos son... pero los que siguen son peores.
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