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Pieles NO

jueves, 1 de octubre de 2009

Anécdotas históricas


Cuando Abd el Kader fué a Burdeos, el General de División de la ciudad quiso dar, en su honor, una gran fiesta en el teatro. Al aparecer el emir, el teatro, brillantemente iluminado, estaba adornado por gran cantidad de flores y las bellísimas damas de la alta sociedad iban ataviadas con sus mejores galas, luciendo amplios escotes correspondientes a los vestidos de noche. El emir les lanzó una ojeada y dijo:
-¿Cómo puede darse que en una civilización como la vuestra se permita que vuestras mujeres se presenten de forma tan indecente?. Por mi parte os digo que no me atrevo a mirarlas. Permitidme que se vaya.
Y se fue.
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Esta anécdota me recuerda otra, que, indirectamente me sucedió a mí, o al menos la sé de primera mano. Cuando vino a Palma, hace muchos años, el Rey Faisal de Arabia, las autoridades y los empresarios de la alta hostelería le dieron un banquete en el Gran Hotel Son Vida. Tuvieron cuidado de tapar con tapices las escenas de guerra entre árabes y cristianos que allí se podían ver, y todo parecía que iba a ir fenomenal.
Todo esto me lo contó mi jefe de entonces, una bellísima persona, granadino y amigo de la familia de Lorca, Luís Sáinz y Martínez de Bujanda, que murió prematuramente. Era hombre de gran cultura, y estaba presente en esa comida.
Cuando todo parecía que se desarrollaba con normalidad, sacan el segundo plato, y una fila de camareros trae,en bandeja de plata y como un gran presente, directamente al Rey Fahd una lechona entera al estilo mallorquín, con su manzana en la boca. Mi jefe me contaba que cuando vió aquello el rey no se lo podía creer, pero es que los hoteleros mallorquines nunca se han distinguido por su vasta cultura, e ignoraban todo de las costumbres musulmanas. Me contaba mi jefe que cuando el rey Fahd vió aquello, dió un grito y se puso pálido. Entonces hubo gran confusión, se aclaró el fiasco y retiraron el "manjar prohibido", habiéndose los anfitriones cubierto de ridículo. La cosa no trascendió a la prensa. Eran tiempos de Franco y estas cosas no se podían publicar.

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