
Es el escritor del siglo de oro que prefiero. Me gusta más que Cervantes, que no sé por qué, me parece tristísimo. Pero Quevedo no, era muy inteligente y tenía un sentido del humor estupendo.A lo mejor pensaba como Oscar Wilde que el humor es el último refugio de la desesperación, cuando dijo aquella frase: "Qué pocos hombres saben agradecer a Dios la brevedad de la vida".En un tiempo en que la vida humana tenía una esperanza bastante corta, es mucho. Y es que cuando se llega a ciertas alturas, una ha visto tantas cabronadas que a veces le entran ganas de dejar de verlas para siempre jamás. No comprendo a esa gente que no quisiera morirse nunca y vivir cientos de años. ¿Para ver atrocidades sin fin?¿para ver como se te mueren los amigos y ya estás desplazado del todo?. No, gracias. La vida está muy bien mientras dura lo normal, y aún a veces es demasiado.
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