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Pieles NO

martes, 26 de julio de 2016

La historia de Friné

 Friné y su famoso argumento.

Friné es la hetaira más famosa de la antigua Grecia. Una hetaira es un mujer de compañía, de vida libre se decía, pero diferente del concepto de prostitutas (llamadas "pailakas"). Las hetairas sabían cantar, bailar y tenían una refinada educación que las permitía entablar cualquier tipo de conversación, eran "las amigas del alma", si bien, acompañaban todo eso con un gran atractivo personal.Gracias a ellas había mujeres en la vida pública griega, ya que las esposas oficiales tenían que estar recluidas en las casas, sin posibilidad siquiera de ir al teatro.
Friné nació en el año 328 antes de Cristo, en Thespies, siendo vendedora ambulante y pastora. Sin embargo, su gran belleza no pasó desapercibida y un admirador la llevó a Atenas para que estudiara en la escuela para hetairas. Allí alcanzó gran fama por su belleza e inteligencia, siendo elegida por el escultor Praxiteles como modelo de sus esculturas femeninas.
Su inteligencia y belleza estaban igualados a su sed de riqueza, se dice que su fortuna era tan grande que cuando Alejandro Magno destruyó Tebas, ella se ofreció para reconstruirla con su dinero siempre y cuando pusieran su nombre a la entrada de la ciudad, ¿estaremos ante uno de los primeros ejemplos de patrocinador de la historia?.Por todos estos hechos Friné ya ocupa un lugar en la historia, sin embargo hay un hecho más que debemos narrar, y es su famoso juicio, en el cual mostró el mejor argumento posible en su defensa.
Se dice que la acusaron de impiedad, es decir de inmodestia y orgullo, realizando actos contra los dioses al realizar ceremonia privadas en su casa simulando ser sacerdotisa de afrodita, diosa del amor. En el juicio, cuando la pidieron que explicara cuales eran los motivos para su conducta, y ella, delante de todos los jueces, sin decir palabra, se quitó túnica y dejó al descubierto la belleza de su cuerpo desnudo. Ante semejante argumento, los jueces no pudieron más que declararla inocente de un delito que años antes había costado la vida al mismísimo Sócrates. 



 

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