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Pieles NO

martes, 6 de diciembre de 2011

Iglesia románica de Sant Climent de Taüll, en el Pirineo catalán



Es la más bella de las iglesia románicas de los Pirineos.Fue consagrada el 10 de diciembre, de 1123. Su planta de basílica perfecta con tres naves contrasta bastante con la techumbre de madera, sustituida en la época por la bóveda de piedra y ladrillo. Esto podría considerarse como un hecho anacrónico.1 Por otro lado, la decoración lombarda del exterior sitúa a la iglesia en una modernidad que se había extendido ya por las regiones italianas de Mantua y Verona.2

El 30 de noviembre de 2000 la Unesco declaró al conjunto románico de la Vall de Boí Patrimonio de la Humanidad, si bien desde la organización se manifestó el deseo de que en el futuro las pinturas y mobiliario originales de las diversas iglesias fueran devueltas por el MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña).

Descripción del edificio

Es de planta basilical con tres naves, triple ábside, el que corresponde a la nave central más grande que los otros dos, más una torre exenta situada en la fachada meridional hacia oriente, muy cerca de los ábsides. Las naves convergen ligeramente hacia la cabecera. La estructura del edificio es rústica, con la piedra de los muros sin tallar.

Planta de la iglesia

Éstos no tienen ventanas, siendo sus únicos vanos las dos puertas, la meridional y la occidental (más la que da acceso a la torre). Sólo se abren huecos en la cabecera. La construcción de la cubierta es muy primitiva y rústica. Las vigas están superpuestas y tendidas de muro a muro sin atirantar, formando así una armadura central donde se distribuyen las otras vigas que sostienen el techo.

Interior

Las naves están divididas por tres columnas cada una. Carecen de ventanas al exterior. Las columnas son cilíndricas, hechas de piedras amalgamadas. Algunas salen directamente desde el suelo mientras que otras se asientan sobre una basa muy simple. En la parte superior están adornadas con un collarín de esquinillas, típica decoración lombarda, sobre todo de exteriores. Estas columnas carecen de capiteles y en su lugar están rematadas con ábacos muy sencillos sobre los que se asientan los arcos. Sobre los arcos se eleva el muro que tiene la suficiente altura para dar lugar a las dos vertientes del tejado.

La cabecera está compuesta por un ábside central y dos laterales más pequeños. En este caso se ha empleado la bóveda. En las arquerías y ventanas se observa una mejor y más cuidada labor de piedra tallada.

Exterior

Los muros no tienen ornamentación alguna y solo se ven interrumpidos por los vanos de las puertas. En los ábsides se aplica una decoración lombarda muy simple y armoniosa. El ábside central está decorado por grupos de cuatro arquillos ciegos, dobles, separados por medias columnas. Sobre ellos corre un friso de esquinillas como el que se ha visto en algunas de las columnas del interior. El tramo central tiene una ventana y sobre los laterales hay sendos vanos en forma de ojo de buey. Los absidiolos también llevan la misma decoración lombarda, pero con grupos de tres arcos ciegos en lugar de cuatro. Tienen una ventana cada uno.

La torre

La torre campanario es cuadrada y está exenta,(es decir, separada del edificio. Esto es tipico también de la Lombardía y de Italia en general) aunque edificada muy cerca del grueso del edificio, en el ángulo del muro sur junto a la cabecera. Es alta y esbelta como todas las torres lombardas levantadas en el valle de Boí. Corresponde al grupo de torres contemporáneas de las italianas edificadas en el siglo XII, que se construyeron mucho más elegantes que las de la etapa anterior.

Pinturas murales románicas

En su origen toda la iglesia estuvo revestida con decoración polícroma, las paredes de las naves, los ábsides, y las columnas. Se han conservado a través de los siglos las pinturas del ábside central, de uno de los absidiolos y de las claves de los otros arcos. Estas pinturas fueron trasladadas al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) para protegerlas y conservarlas adecuadamente. Las del ábside central fueron reproducidas in situ con copia exacta. Los artistas son anónimos pero el maestro que pintó el ábside central es reconocido en el mundo artístico como maestro de Taüll. Se distingue como un pintor muy bien formado que domina las técnicas y que conoce la iconografía que estaba al uso en la época. El otro pintor continuador de la obra en los absidiolos es de menor categoría.3

Pinturas del ábside central

Pantocrátor rodeado por la mandorla

Todo el cascarón del ábside central (de 4 m de diámetro) estaba recubierto de pinturas murales que se conservan en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Representan el Pantocrátor metido en una mandorla perlada, sentado en una franja transversal que está decorada con dibujos vegetales. A la altura de sus hombros están dibujadas las letras griegas Α y Ω, simbolizando a Cristo como principio y fin de todas las cosas. El Pantocrátor está en actitud de juzgar con su mano derecha mientras que en la izquierda sostiene un libro abierto en que puede leerse:

«Ego sum lux mundi»

Vale la pena una visita. Además, los paisajes de montaña de los alrededores son preciosos.

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