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Pieles NO

martes, 25 de octubre de 2011

Mickey Mouse



El nacimiento de Mickey Mouse, el ratón más famoso de la historia de la animación, ha desatado profundas polémicas. Nadie se pone de acuerdo en si realmente pertenece a Walt Disney o al dibujante Ubbe Iwerks, socio de Disney en sus primeros años. Se han escrito extensos artículos, se han citado fuentes de todo tipo y hasta se han hecho investigaciones legales. La versión más fuerte, actualmente, le otorga la autoría a Iwerks.
La historia comienza en 1927. Disney e Iwerks trabajaban juntos en un garaje produciendo material de animación. El productor cinematográfico Charles B. Mintz le encargó a la dupla un personaje para desarrollar una serie de cortos.
Apareció entonces Oswald, el conejo afortunado, que en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en un éxito. Oswald fue creado íntegramente por Iwerks. En 1928, Disney, en un viaje a Nueva York para renegociar el contrato con la productora, se enteró que habían sido víctima de una mala jugada legal; los derechos, de un día para el otro, le pertenecían a Mintz. Fue un golpe duro que llevó a la pequeña empresa a la quiebra.
La situación era económicamente áspera, corría el primer trimestre de 1928, y el equipo creador necesitaba enmendar la pérdida de Oswald. Los dibujantes comenzaron a pensar qué podía hacer para salir del mal momento. Disney, en un rapto de lucidez, le pide a Iwerks que trabaje sobre la figura de un ratón, inspirándose en la imagen del conejo afortunado, que tanto éxito les había significado. Que redondee las orejas y el rostro. Iwerks puso manos a la obra. Así nació Mickey Mouse, quien en principio se llamó Mortimer. Es decir, el dibujo final es de Iwerks, pero la idea es de Disney.
El debut oficial de Mickey fue en noviembre de ese año con Steamboat Willie, un corto con sonido donde el ratón aparece comandando un barco a vapor. El éxito fue descomunal, para 1931 el fan club de Mickey tenía más de un millón de miembros. Fue una verdadera explosión mundial y una revolución en el universo de las animaciones. Actualmente, se lo considera uno de los tres íconos -junto con la botella de coca-cola y la svástica nazi- más significativos del siglo XX.

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